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Lohana Berkins, el vuelo de una rebelde mariposa

“En un mundo de gusanos capitalistas se debe tener coraje para ser una mariposa”


Pedro Lemebel me habló de Lohana Berkins por primera vez en los años 90. Me dijo que era la activista travesti argentina más brillante, más aguda e inteligente que había conocido. Pedro sabía de cultura travesti y compartía sus incansables luchas por cuartos e identidades propias. La misma identidad por la que tanto batalló Lohana durante toda su aguerrida vida. Pedro quería mucho a Lohana y ella adoraba a “La Pedro”, como le llamaba cariñosamente Lohana a nuestra inolvidable “Mariquita Linda”. Las visitas entre ambas a Santiago y/o Buenos Aires siempre implicaban encuentros gozosos e intensos, fiestas varias y locas conversaciones de noches sin fin. Tan sin fin que Lohana, reposada en devenires nocturnos, temía aquellas locas citas porque Pedro, entusiasmado con la rebelde Lohana, ponía cerrojo a la puerta de la casa y escondía las llaves. Las copas, las muchas copas, hacían olvidar el escondite y Lohana no sabía por dónde ni cómo salir. A la postre, Lohana y Pedro, comprenderían que ese eterno y dulce amor entre maricas era siempre un querer sin salidas.

Yo tuve la oportunidad de conocer a Lohana en 1994 mientras participaba en un encuentro internacional del VIH/SIDA realizado en la bella Buenos Aires. Nos saludamos en medio de una protesta piquetera y como si siempre nos hubiéramos conocidos complicitamos con los duros obreros enarbolando una bandera del arcoíris con la yema de nuestros dedos. Lohana se mostró siempre cariñosa, afectiva y generosa conmigo. Ella compartía aprendizajes, conocimientos y luchas varias. Poco a poco, desde las diversidades sexuales y en las batallas por los derechos de las personas viviendo con VIH/SIDA, nos (re)encontramos cada vez que visitaba Buenos Aires. En medio de intensos e inolvidables viajes internacionales, a través de Lohana, conocí a entrañables e importantes compañeras de lucha, entre ellas a la activista trans muxe de Juchitán, Amaranta Gómez Regalado. Aquellos históricos cruces, entrelaces cómplices de maricas latinoamericanas, serán siempre recordados como históricas herencias de la querida Lohana Berkins, nuestra maravillosa mariposa rebelde que emprendió su vuelo final un 5 de febrero de 2016, el mismo triste día en que recordáramos la muerte de la gran Violeta Parra Sandoval.

Lohana Berkins y Víctor Hugo Robles en casa Brandon, Buenos Aires.

Lohana nació en Pocitos, en Salta y desde esa localidad saltó al gran Buenos Aires en la década de los 80. Fue pionera dirigenta del colectivo travesti y transexual que sumó sus deseos e identidades a las luchas emprendidas por gays y lesbianas. Digo travesti porque Lohana Berkins aclaraba que ella era T–R- A–V-E-S-T-I, marcando políticas diferencias con las foráneas categorías “trans”. Ella se definía e identificaba como travesti y desde esa temida furia fundó en 1994 la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), esquina desde donde impulsó la visibilización del derecho a la identidad de género y fue una de las principales impulsoras de la Ley de Identidad de Género aprobada por el Congreso Nacional de la República Argentina, un histórico 9 de mayo de 2012. Desde 2013, Lohana Berkins estaba al frente de la Oficina de Identidad de Género y Orientación Sexual que funciona bajo el alero del Observatorio de Género en la Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, siendo la primera travesti trabajadora del Estado.

Lohana era brillante como decía Pedro. Y no se quedaba corto. Lohana leía, pensaba, escuchaba, coordinaba, organizaba y armaba equipos. Ella no se presentaba como “víctima del sistema”, ni se sentía “testimonio” como se los aclaró a los profesores y estudiantes de la prestigiosa Universidad de Harvard que atentos e inquietos escucharon sus lúcidas palabras. Lohana no era ni si sentía víctima y en ese marco político – cultural comprendió que la prostitución no podía ser entendida como un trabajo para su colectivo sino como un ejercicio de opresión del sistema capitalista. Lohana combatió la situación de prostitución buscando su completa abolición y junto a otras compañeras de laburo fundó la primera escuela de formación textil para la comunidad travesti y transexual de argentina contando siempre con la generosa colaboración de la Asociación Madres de Plaza de Mayo encabezada por Hebe de Bonafini. Nuestra querida Lohana hacía posible lo imposible, cruzando fronteras y entretejiendo luchas político, sociales y culturales.

Lohana Berkins y Víctor Hugo Robles durante una marcha piquetera, Buenos Aires, septiembre de 2004.

Lohana era invitada frecuente a muchos lugares del mundo, no siempre aceptaba porque tenía mucho trabajo, aclaraba de entrada, pero cuando decidía cruzar el charco siempre era una loca revolución. En Chile estuvo algunas veces. En una de ella, quizá la más recordada, fue invitada central a un encuentro nacional de organizaciones trans convocado por el Movimiento de la Diversidad Sexual MUMS. Yo tuve el placer de contactarla para concretar la invitación, un convite que aceptó de inmediato, aunque tuvimos que reformular su tiquete aéreo porque no figuraba con su nombre legal. Era el tiempo en que no existía Ley de Identidad de Género, la más avanzada y progresista del mundo.

Lohana se lució en aquel encuentro celebrado en el Instituto de Ciencias Alejandro Litchutz del Partido Comunista de Chile. Ella habló de la ardua lucha por las libertades sexuales en Argentina y nuestras compañeras en Chile escucharon sorprendidas su inolvidable relato. Todas quedaron super entusiasmadas y reforzadas en su sentido de lucha. Tan así que nuestra querida Mitchelle Clementi propuso impulsar una campaña para que el Estado de Chile indemnizara a las compañeras travesti de mayor edad. No estaba perdida Mitchelle porque luego de la Ley de Identidad de Género en Argentina se gestaron varios proyectos de ley reparatorio, entre ellos la Ley de cupo laboral trans en la Ciudad de Buenos Aires impulsado por la diputada Karina Nazabal y la activista travesti, compañera entrañable de Lohana, la querida e inolvidable Diana Sacayán.

Lohana Berkins y Víctor Hugo Robles levantando el puño.

La última vez que vi a Lohana fue para la presentación en Buenos Aires de “El Diario del Che Gay en Chile”. Ella estaba feliz con la publicación de Siempreviva Ediciones que llegó a sus manos a través de mi querido amigo Alejandro Modarelli. El mismo Alejandro me había comentado de la delicada salud de Lohana y ella misma me aclaró que haría todo lo posible e imposible por estar entre nosotras. Estaba cansada y dolida. El cruel asesinato de Diana Sacayán fue un golpe letal a la lucha de la comunidad travesti latinoamericana. Lohana, desafiando el dolor y pensando en que el acto sería un justo tributo a nuestra querida Diana, batalló por estar presente y combatiente. Para Lohana Berkins aparecer o no en un flayer no era lo fundamental, lo importante para ella era el hecho cultural en tiempos de desajustes políticos e institucionales.

Felizmente Lohana estuvo y junto a Karina Nazabal y Darío Arias de Jóvenes por la Diversidad del Conurbano, celebraron la loca edición y la persistente e instancia de un cómplice Che marica. Lohana se veía débil pero manteniendo la misma brillante lucidez que encantó a Pedro Lemebel y a tantos homosexuales, lesbianas y travestis que vimos en ella a una amiga, hermana, compañera, maestra, a una artesana de la vida que como nuestra universal Violeta Parra emprendieron un vuelo inmortal un mismo 5 de febrero para acompañar por siempre y para siempre nuestras locas e intensas batallas por la libertad sexual.

Por Víctor Hugo Robles
@elchedelosgays

Santiago de Chile, febrero de 2015.

Fotografía portada tomada de http://conti.derhuman.jus.gov.ar/
Fotografías texto gentileza de Víctor Hugo Robles

Revista Clóset

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