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Rodrigo Mallea: joven activista disidente apuesta por representar luchas históricas en la Convención Constitucional

Con una larga trayectoria de activismos en disidencias sexuales, suena el nombre de Rodrigo Mallea Cardemil, activista no binarie, recientemente abogade, vegan y antiespecista, defensor de los Derechos Humanos y tantos otros antecedentes para representar los intereses de los grupos postergados de Chile.

Estas son algunas de las ideas que han hecho destacar a Rodrigo como un potencial miembre de la Convención Constitucional para plasmar las demandas históricas del pueblo LGBTIQA+ y del Chile que despertó. En entrevista con Revista Clóset, Rodrigo Mallea cuenta que “es necesario que los pueblos históricamente desplazades, suprimides e invisibilizades estén representando de primera fuente sus intereses. En este momento, las personas disidentes no solo somos capaces de hablar de orientación sexual e identidad de género, cuestión que por cierto haremos, sino también de cómo queremos que se construya el país, de nuestra democracia y de nuestro futuro”, explica.

No es algo extraño que Rodrigo siga en esta línea, sus inquietudes y participación en política fueron cuestiones de vida, a lo largo de los años de su juventud y florecieron finalmente en la universidad. Estudió Bachillerato en la Universidad de Chile en pleno auge del movimiento estudiantil, que se alzaba contra la deuda y la precarización de la educación pública: “Con el tiempo nos dimos cuenta que las desigualdades eran estructurales, que el abandono de la educación y el endeudamiento forzado eran realidades que se repetían en salud, vivienda, pensiones y en todos lados. La deuda era la regla y no la excepción, y eso es un problema del debilitamiento del Estado. La vida bajo el neoliberalismo es cruda y los poderosos son incapaces de verlo”. Además, en sus primeros pasos en política no solo fueron a través de luchas estudiantiles, sino también, a causa de las reivindicaciones socioambientales, en la que fue un actor clave en la instalación de comisiones y secretarías de trabajo en la universidad, y en la importante tarea de hacer vínculos con movimientos ambientales, como No Alto Maipo, Río Puelo y La Marcha Plurinacional por el Agua. 

Continuando en este camino, Rodrigo se desempeñó como parte del Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho y además como representante de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), a propósito de un compromiso con generar espacios seguros dentro de las distintas facultades para disidencias sexuales. Así relata sobre su participación en la construcción de mesas de trabajo triestamentales, en que las autoridades no solamente escuchen a estudiantes, sino que a les trabajadores. Por otro lado, trabajó en las secretarías de género y en la redacción de protocolos contra la discriminación y el acoso sexual en contextos educativos, poniendo siempre la prioridad en el resguardo de los derechos de personas LGBTIQA+. 

Actualmente, se encuentra trabajando como asistente de investigación en el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Chile, misma casa de estudios de donde se tituló solo hace unos cuantos días de abogade. Aunque nos cuenta que esa nomenclatura no le acomoda, prefiriendo el camino de una “anti abogacía”, en la que entre bromas reviste un trasfondo sumamente crítico a las tradiciones de su carrera, entre ellas el exceso de formalidad, la poca vinculación social y los altos niveles de patriarcado con los cuales se enseña y se ejerce.

Hoy el foco es la construcción del programa transformador, convocante y disidente”, señala Rodrigo Mallea.

Sobre sus activismos más recientes, Rodrigo es parte de la coordinación general de la Defensoría Jurídica desde el primer día en que se creó, el 19 de octubre de 2019, como una articulación de voluntaries por la defensa de los derechos humanos en un contexto de violencia institucional, sistemática y generalizada a propósito de las manifestaciones del estallido social. Además, en abril de 2020 fundó una organización de activismos disidentes interseccionales llamada Disidencias en Red, que se ha posicionado con fuerza como un nuevo referente para la comunidad LGBTIQA+ de manera alternativa a los liderazgos tradicionales, que según elle, no cuestionan la estructura del sistema, ni la raíz de la producción y reproducción de desigualdades de clase, género, raza e incluso de especies.

Al ser consultado por su opinión respecto al proceso constituyente, es tajante respecto al rol de las disidencias sexuales en este camino: “Es una oportunidad histórica que tenemos que aprovechar, sobre todo para nosotres y todas aquellas personas que nos rebelamos contra un sistema que nos violenta a diario. Ser invisibles es un problema y la Constitución ni siquiera nos nombra. Hoy la oportunidad que tenemos es escribir la historia del Chile que despertó y dejar atrás la imposición que nos hicieron en dictadura. Esta Constitución está muerta, por el suelo, tal y como la gestión y aprobación de este gobierno, que nunca escuchó a millones de personas que aclamamos por dignidad y cambios transformadores”. 

Sumado a esto, comenta que su sueño es que se pueda abrir el proceso, para que cada persona se sienta representada por el texto final, evaluando formas en que los cabildos y asambleas territoriales tengan un contacto directo y vinculante con el órgano que redacte la Carta Magna. Así mismo, piensa que democratizar el proceso es “la única forma de vencer a una derecha que abraza los fascismos contemporáneos y que busca someter a todo un país bajo un 6% de aprobación de la gestión presidencial y con el 20% de las tres comunas que rechazaron este cambio. Chile no se encuentra polarizado y la Constitución debe reflejar esa mayoría, sin doble estándar”.

Al ser consultade sobre una eventual candidatura a la Convención Constitucional, señala que la respuesta no es fácil, pero que existen posibilidades. “Hoy el foco es la construcción del programa transformador, convocante y disidente. Es urgente que los sueños que están empezando a cumplirse puedan encontrarse con los del resto de Chile y que veamos las formas de que la Constitución permita vivir dignamente en el país. Ese es el primer paso. Han salido muchos nombres y respecto al mío, existe efectivamente una posibilidad cierta para una eventual postulación, pero ello depende de deliberaciones colectivas y de que los partidos políticos tomen un compromiso real con la inclusión de activistas de las disidencias sexuales dentro de sus filas electorales”. Y agrega que: “Esta es una oportunidad política como ninguna otra, y si mi nombre es uno de los que tenga espacio para representar la historia luchadora de las disidencias sexuales, ahí estaremos sin duda alguna”.

Rodrigo es militante del partido Convergencia Social, parte del Frente Amplio, y si bien comenta que lleva una “militancia autocrítica”, señala que han construido criterios políticos para priorizar las luchas disidentes en todo el país, con representación efectiva de disidencias en la apuesta constituyente, con miras a incorporarse al órgano redactor. 

Fotografías: @rodrigomalleac

Revista Clóset

Entrevistas, actualidad, cultura, farándula, tendencias. El objetivo de revista Clóset es generar opiniones y discusiones constructivas en torno a temas LGBTI.
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