Opinión

Homoerotismo Mundial 2026

“Se hacen jueguitos. Una mano que te despeina … una palmada en la cola. Los pechos cerca y el aliento agitado en los cuellos. Las manos suaves apenas pasan por la cintura. Todo muy masculino… muy viril. Nadie se imaginaría ni pensaría otra cosa. Que desubicado. Es festejar nomás”. Ioshua “Golazo al Corazón”.

 

Por Niko Cordone Arcoíris Peronista y Frente Renovador Ciudad Diversidad para Revista Clóset @arcoiris.peronista

Hombres corriendo, sudor a flor de piel, piernas fuertes, músculos exaltados. ¿Puede el Mundial no ser otra cosa que una oda al homoerotismo?

Durante un mes el mundo se detiene para reafirmar las garras del protagonismo varonil tal vez de la manera más obvia e inesperada a la vez: la condición homoerótica del reino futbolero.

En un mundo de dueños, como alude la antropóloga argentina Rita Segato. Estamos a días tan sólo de observar quién detenta el poder sobre la pelota por cuatro años más. Quién se eleve con ese gran falo dorado será quien más haya penetrado al rival con sus pelotas.

Me disculpo en este punto por estas húmedas expresiones. No es vulgaridad ni falta de léxico, es poner sobre la mesa lo que el juego de machos expone sin querer (¿O queriendo?).

Mucho de lo que voy a escribir sale a partir de la lectura de la fértil obra de Ioshua, un poeta puto y anarco del conurbano bonaerense (es la profundidad de la provincia de Buenos Aires pero que mantiene diálogo siempre con la Capital Federal. De modo que es siempre lejana y cercana a la vez).

Josué Marcos Belmonte (más conocido como Ioshua) puso particular énfasis en hacer protagonistas de sus dramas poéticos a esos antihéroes cumbieros, de barrios populares y atravesados por las problemáticas de la marginalidad.

Con altura literaria pudo darle a esos “chongos” (término usado en Argentina para referirse a un “macho”, entre otras formas que toma) un lugar central en su poesía de barrio pobre. Y los chonguitos futboleros de barrio no fueron la excepción. Comparto uno de sus poemas:

¿De qué planeta viniste?

(Esa expresión se popularizó por un famoso periodista argentino llamado Víctor Hugo Morales para referirse a Diego Armando Maradona. Ioshua acá resignifica esa expresión, llevándola al ámbito queer).

En marea la chongada
encara el baño después del partido.
Que rían
Que se toquen
Que se jodan.
​En marea la chongada
en el baño se amontonan.
Que se rían
Que se toquen
Que se jodan.
​En las duchas
Se ríen
Se tocan
Se joden.
​Entra el Fede seguro por la izquierda
gambetea un par de rivales
entra al área
se saca el bóxer, la tiene medio dura.
Se pone al lado del Mauro
mira fijo
sonríe y
Gol.

Ioshua conoce los resortes sexoafectivos del morbo gay. Une fútbol, hombres y deseo porque son constitutivos de nuestro imaginario sexual. Pero no lo hace por el fin del deseo únicamente. Nos pinta a través de ellos una postal del mundo popular. Son un medio y no un fin.

En otro de sus textos llamado “Golazo al Corazón” nos ubica en un partidito y nos presenta uno a uno a sus jugadores/protagonistas. Juega con su lapicera/bisturí para abrir el corazón del fútbol de barrio.

El fútbol mantiene una relación de amor/odio con el colectivo LGBTIQA+ y en particular con la comunidad gay. El sentimiento es mutuo: cuántas veces nos hallamos siguiendo a un jugador de fútbol en Instagram tan sólo para ver su lomo y sus gambas nos calientan tanto como su odio latente a todo lo que perturbe la masculinidad hegemónica que este deporte pareciera defender.

Ioshua entiende este vínculo de rechazo y atracción simultáneo, por eso, en dicho texto, se ubica en la tribuna de un «partidito» de barrio y da un paso más: se exhibe victorioso como el novio de Leandro, uno de los jugadores. Este resorte literario se transforma en un acto totalmente reivindicativo: por todos esos jugadores aún encerrados en el armario; este escritor, en un acto de justicia narrativa, crea un protagonista abiertamente gay que está ahí en la hinchada, festejando los goles y sudando a la par de los futboleros.

“- pasamela pasamela puto
– corre corre muerto dale corre
– dale puto que te cabe
– dale dale dale guachín
– pasamela pasamela dale dale
– tuya puto dale
-gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool! Goooooooooooool!”

Podríamos fantasear con Mbappé o Messi. También a Haaland y Bellingham y su famoso shippeo. Cualquiera según la fantasía del lector podría ocupar esos diálogos.

Ioshua muestra un vínculo homosexual abierto en el mundo del fútbol y los lleva a la intimidad del vestuario. Desde allí nos describe corporalidades, habilidades deportivas y hasta arriesga intimidades psicológicas de los jugadores. Logra poner en palabras lo que el fútbol real nos niega. Jugadores de primera línea abiertamente homosexuales.

Basta pensar la polémica que se desató con el partido que se celebraba el Día Internacional del Orgullo LGBTIQA+ y que los países jugadores de ese día no querían celebrar como tal. El fútbol sigue siendo un espacio de hombres “heterosexuales”.

Hace unos años usé fragmentos de este mismo texto cuando la ola mundial parecía favorecernos. Varios años después vino la salida del armario de Joshua Cavallo el 27 de octubre de 2021. Pero ya era tarde: los engranajes anti LGBTIQA+ estaban en marcha.

La Hungría de Viktor Orbán ya dictaba sus primeras leyes antidiversidad hasta intentar prohibir el Orgullo. No se puede pasar por alto Qatar 2022. Casi como si de una paradoja se tratara ya estábamos cuesta abajo en ese mundial: la cumbre homoerótica se realizaba en un país que penaliza la homosexualidad. Luego volvió Trump, su discurso anti trans y la tendencia fascista en Latinoamérica.

Recuerdo cuando en Qatar el capitán de la selección alemana salió con un brazalete con los colores del arcoíris desafiando el contexto. En este mundial nadie tuvo un gesto semejante.

Por eso es importante el arte que nos vuelve a mostrar horizontes victoriosos para nuestras identidades. Resulta vital construir esos escenarios ficticios de jugadores besándose, de árbitros novios y directores técnicos afeminados.

¿Por qué? Porque sólo en el ejercicio de empezar a creer que esos mundos son posibles logramos empezar a crearlos en la realidad.

Esos goles queer imaginarios aún son los campeonatos ganados del mañana. El mundo que inventamos, es el que podemos conquistar en nuestro día a día.

Como siempre, el futuro será diverso, o no será.

Imágenes creadas con IA por el autor.

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