

Conversamos con la madre de Víctor Hugo Pérez, la recordada Hija de Perra, personaje fundamental en la cultura queer chilena. Hace una semanas se recordó un nuevo aniversario de su fallecimiento, ocurrido el 25 de agosto de 2014. Hoy después de una larga lucha judicial, su familia pudo saldar la deuda con una empresa de salud, “ganamos el juicio y el Fisco asumió el costo” nos contó Rosa Peñaloza, con respecto a la deuda generada por la estadía de Wally en la clínica Davila.
Hija de Perra es un referente, es recordada y casi venerada. “Mi hijo era un transgresor. Hoy estaría marchando contra las AFPs, sin dudas” confiesa su madre. “Íbamos a todas, todos tienen algo que pedir y algo que decir”. Agrega.
En la intimidad, recuerda que su hijo desde pequeño fue distinto, “él era diferente, era distinto, su vestuario era distinto, sus amistades eran distintas, había que acercarse también a sus amigos”…
La señora Rosa recuerda que siempre acompañó a su hijo, y repite con lágrimas en los ojos que “hoy solo nos queda amarlo y dejar vivir y vivir, nada más”.
¿Qué opina usted del homenaje que le hacen hoy a su hijo?
Estoy emocionadísima, me costó mucho hablar, me costó demasiado, porque me extrémese todo lo que sea relacionado con mi hijo. Me emociona de verdad, me trae muchos recuerdos. Muy hermosa la convocatoria, él fue una persona muy querida.
¿Y cómo recuerda usted a Wally?
Lo recuerdo con mucho cariño, con amor, con ternura. Fue muy buen compañero, muy buen amigo, amigo mío, amigo de su hermano y amigo de sus amigos.
¿De dónde sale el nombre “Hija de Perra”?
Bueno, él lo usó porque siempre dijo que quería hacer una cosa transgresora, algo diferente, una cosa que llamara mucho la atención y parece que lo logró!
¿Y usted en lo personal, le ayudó a crear su personaje?
Sí po, siempre le acompañé en las compras de vestuario, de zapatos, de sus accesorios y sus pelucas. Obviamente conjugábamos de la misma manera.
¿Qué le diría usted a las madres que están en conflicto con sus hijos?
Que tienen que comprender, tienen que amar y repito: hay que vivir y dejar vivir. Solamente tenemos que aprender la situación del otro, no es fácil, no estamos preparados, pero poco a poco tenemos que ir avanzando.
Fotografías revista Clóset