La histórica e histérica censura a Asskha Sumathra en el Festival de Viña


Nunca he visto un show transformista de Asskha Sumathra en vivo. La conozco solo por sus deslenguadas e hilarantes rutinas que circulan por las redes aunque sí recuerdo una loca anécdota con ella en el departamento en barrio Bellas Artes de la fallecida Francis Francoise, la soberana madre del transformismo nacional.
La historia se remonta a un carrete con Mauricio Zenteno, más conocido como Francis Francoise, cuando la leyenda del transformismo me presentó a Óscar Guzmán. «Ella es Asskha Sumathra», me dijo, cariñoso, luciendo a su compañera de tablas emplumadas. Entonces, pícaro e irónico, respondí: «Ah, Asskha, como asco». No me acuerdo si a Óscar le molestó o no mi reacción pero así mismito fue. Tal parece que otras veces le han dicho lo mismo o algo parecido. Ahora sé que Asskha es un homenaje a su abuelita y que Sumathra nació por el nombre de una isla en Indonesia azotada hace muchos años por una amarga tragedia. En ese tiempo –dice la historia– nació la ahora famosa transformista Asskha Sumathra.
Luego conocí la trayectoria artística de Sumathra desarrollada en discotecas y bares LGBTIQA+, coronándose como “La reina del café concert”. Una vez, incluso, defendí su nombre y el de otras conocidas del ambiente homosexual cuando un anónimo publicó un listado en X de personas de nuestra comunidad que habrían votado por José Antonio Kast. Me pareció absurda y violenta la funa porque nadie debiera ser discriminado o excluido por su pensamiento u opción. Lo innegable ahora es que el pueblo votó y que –como dijo el Che– la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Es precisamente la lucha por la visibilidad lo valioso del trabajo de Óscar Guzmán y su puesta en escena transformista con el divertido y transgresor personaje de Asskha Sumathra. El enfermero Óscar y la artista Asskha trabajaron y trabajaron hasta –mediante el triunfo en un programa humorístico de la TV– llegar al Festival de Viña del Mar, siendo felicitados y aplaudidos por todas sus compañeras del taco alto nocturno.
Una velada histórica e histérica
La noche del 25 de febrero, casi dos meses después de su triunfo en Coliseo, Asskha Sumathra apareció en la Quinta Vergara con alegría y nerviosismo haciendo gala del merecido orgullo de ser el primer comediante transformista en el Festival de Viña del Mar. La rutina de Asskha combinó irreverencia, anécdotas personales y comentarios sobre su identidad sexual y contingencia social e incluso política. Hubo bromas pícaras y atrevidos diálogos con famosos sentados en la exclusiva primera fila, destacando ahí a la Miss Universo y a la modelo Emilia Dides, junto a su musculosa pareja y padre de su pequeña hija. Asskha coqueteó a Sammis Reyes y preguntó sin censura: “¿cómo tendrá el pene?”, provocando el desenfreno del monstruo, incluyendo las risas del macho alfa.
Hubo más tallas y chistes picantes, hasta una incómoda chacota de tipo homosexual con el cantante Mateo Bocelli, sátira que el italiano no comprendió o no quiso asumir. De todos modos, entendiendo que el humor de Asskha Sumathra estaba al límite pero dentro de lo que hemos visto y escuchado anteriormente en la Quinta Vergara, nadie protestó ni se escandalizó, excepto los altos ejecutivos de Megamedia S.A. Tal vez las referencias –y sarcásticas bromas– relativas a marcas comerciales como Entel provocaron telefonazos de alto nivel. Fue en ese minuto que Asskha Sumathra, la carismática transformista símbolo LGBTIQ+ del momento, fue cortada, censurada y bajada del escenario como una bandida de tacos, pestañas y peluca rubia. Asskha, sorprendida, gaviota de plata y oro en manos, quiso despedirse de un monstruo molesto e indignado pero no pudo hacerlo porque su micrófono estaba apagado.
Existen diversas teorías, razones (y sinrazones) de la polémica censura a Asskha Sumathra en el Festival de Viña del Mar que publicaron los medios de comunicación. Entre ellas, destaco las más consistentes e importantes:
¿Tiempos pactados?
Desde la organización, el director ejecutivo del certamen, Daniel Merino, colaborador cercano del republicano presidente electo, aseguró que la humorista cumplió estrictamente con lo acordado. “Asskha Sumathra tenía 50 minutos de rutina pactados y es lo que duró su rutina en el escenario”, explicó inicialmente a través de sus redes sociales. Según Merino, el problema radicó en que el humor de la transformista no siguió un hilo continuo, sino historias aisladas, por lo que la producción “no tenía claridad del momento exacto para ingresar” a entregar los premios, lo que provocó la interrupción exprés de los animadores. Después, confrontado por Julio César Rodríguez de Chilevisión, Merino reconoció “errores” en la despedida de la humorista, descartando de plano la censura.
¿Dónde está la cartera con el libreto?
Esta tesis asegura que la artista se habría “desorientado” durante su performance festivalera pero quienes la conocen y han disfrutado de sus presentaciones aseguran que la dispersión es “su estilo”, asegurando que “Asskha juega con la confusión y el olvido”. Mientras, el rancio humorista Álvaro Salas, ex jurado de Coliseo, reveló haber escuchado que el comediante “estaba pasada en los tiempos” y que “se había salido del libreto”. Al respecto, Alex Hernández, creador del juvenil programa Yingo de Mega y ex director del Festival de Viña, señaló que “la improvisación de la comediante era un elemento de riesgo”.
¿Censura homofóbica o respeto por los otros artistas?
Mientras en redes sociales las acusaciones de censura contra el canal Mega y la productora Bizarro estallaron, especialmente entre la comunidad LGBTIQA+ que siguió el espectáculo desde la Quinta Vergara, bares, restaurantes y pubs de ambiente, incluyendo las casas, como yo, que vi –y reí– en mi pieza junto a mi madre y el gatito Gaspar, el dueño de la estación televisiva, Carlos Heller, fue tajante al desmentir intervención editorial.
Por su parte, la propia Asskha Sumathra descartó haber sido víctima de un corte arbitrario. “Igual tenía más libreto, podríamos haber estado hasta junio, pero tampoco se puede hacer, hay que respetar los espacios de los demás artistas”, sentenció la humorista, evitando profundizar en la polémica pero lamentando no haber podido “despedirse” del público. Está claro que sus palabras son parte de una hábil estrategia televisiva de “control de daños”. Tanto es el resguardo y la protección corporativa de Megamedia S.A. que la propia Sumathra no ha querido revelar qué le habría dicho la animadora del Festival de Viña antes de bajarla a empujones del escenario.
¿El examen de VIH a los participantes de Coliseo?
Finalmente, existe otra posible razón que yo mismo la aventuré en una comentada columna llamada “La homofobia oculta de Megamedia (O el Festival de Viña sin Di Mundo)”, cuestionando la aparente apertura a la diversidad sexual del canal privado de la poderosa familia Heller Solari. Yo discuto y pregunto: ¿Fueron cuestionados los chistes picantes de Asskha Sumathra o su referencia directa al test VIH que le realizó el canal de TV antes de ingresar a Coliseo pensando que -precisamente- realizar un test VIH -sin autorización, ni confidencialidad- provocó una millonaria demanda laboral por discriminación del conocido y controvertido artista e influencer Di Mondo?
¿Qué dijo José Antonio Neme?
El mordaz animador de Mega comentó la rutina de Sumathra en clave sociológica salvaguardando el show business. Muchos esperábamos un posicionamiento más incisivo de Asskha Sumathra e incluso de José Antonio Neme pero “negocios son negocios”. Porque como señaló acertadamente Fernando Castillo o “No estoy creíci” en sus redes sociales: “El Festival de Viña es un gran negocio”. Y en ese gran negocio, la falsa e hipócrita apertura a las diversidades sexuales del holding Megamedia S.A., comenzó a generar problemas. Lo ocurrido no fue un error técnico aislado, ni solo un problema de producción, sino una decisión política e ideológica inscrita en la lógica del capital cultural, donde la diversidad es aceptada solo mientras no desborde, ni incomode. Porque a la hora de la verdad no dudaron en censurar a Asskha Sumathra por desbocada e insolente, ni discriminar arbitraria e ilegalmente a Di Mondo por ser homosexual VIH positivo.
El Cortijo de Conchalí, 27 de febrero de 2026.
Por Víctor Hugo Robles
@elchedelosgays