Entrevistas

El regreso de Lady Máxima, “La Reportera Maravilla”

Después de 12 años alejada de los escenarios, Lady Máxima vuelve al transformismo para reencontrarse con su público. En esta conversación repasa sus inicios, su historia en la noche santiaguina y demuestra que el arte drag también se vive con experiencia, memoria y madurez.


Lady Máxima se forjó una destacada carrera como transformista, pasando por distintos locales de Santiago y regiones, hasta que sintió que era tiempo de hacer una pausa. “Yo necesitaba tener una vida más tranquila, estaba agotada de la noche, es un desgaste físico enorme”, señala. En su mente ya estaba la idea de trabajar de día, buscar estabilidad laboral y darle un vuelco a su vida. “Necesitaba proyectarme y hacer cosas fuera del ambiente nocturno”, recuerda hoy, a horas de volver a los escenarios.

¿Cuántos años estuviste fuera del mundo del transformismo?
Aproximadamente 12 años. Mis últimas apariciones fueron en algunos cumpleaños de conocidos, como Nando Ruiz o Ivanka di Lorenzo, en Farinelli Divas. A Ivanka la conozco hace muchos años y me invitó. Fui con Paulette Favres, quien me ayudó con la vestimenta, porque ya no tenía ropa adecuada. Fue entretenido volver a transformarme.

¿Qué te motivó a volver?
Gran parte de este regreso se debe a mi pareja, quien me animó a volver a los escenarios. Además, tenemos proyectos en conjunto. También se dio la posibilidad gracias a una amiga con quien me reencontré después de mucho tiempo. Tenía muchas ganas de presentarme nuevamente y reencontrarme con el público.

¿Cómo nace Máxima?
Máxima nace gracias a Marcelo Andrés, mi mentor. Yo trabajaba en un local heterosexual llamado “Rancho El Rodeo”, ubicado en calle San Antonio, en Santiago, donde hacían “Los jueves femeninos”. Ahí estaban Katiuska Molotov y Anastasia Romanov, y en esa época estaban muy de moda las divas latinas.

Lady Máxima regresa a los escenarios este 13 de marzo en Bendito Black.

Un día Anastasia tuvo un problema y no pudo presentarse. Marcelo estaba muy preocupado y yo le ofrecí ayudar. Él aceptó, me ayudó a preparar todo y esa fue mi primera vez en un escenario, además de la primera vez que recibí un sueldo por esto. A Marcelo le gustó mi trabajo y seguimos trabajando juntos.

¿Qué pasó después de “Rancho El Rodeo”?
Luego me fui al Quásar, donde trabajé con Francis Françoise. La dueña del local era un encanto y, como yo era muy delgada, me hacía hacer muchos shows de vedette. Después me fui a Argentina con Marcelo Andrés y allá hicimos carrera en distintos lugares, donde yo me presentaba como Maxi.

Al volver a Chile llegué a Bokhara. Allí estaba Baxi y su nombre sonaba muy parecido a Maxi, entonces Heather Kundt me dijo que debía cambiarme el nombre, y ahí nace Máxima. Trabajé años hermosos en Bokhara, fui anfitriona, hice café concert con Nando Ruiz y nos fue muy bien. Desde ahí comencé a conocer otros lugares de Santiago.

¿Qué recuerdas de tus tiempos en Bokhara?
Bokhara fue mi casa artística. Ahí pude demostrar mi calidad como artista y comediante, abriéndome puertas en el mundo gay, pero también en el público heterosexual. Fui la primera anfitriona de la discoteca y recuerdo un ambiente muy distinto al de hoy, más tranquilo y con un público muy cariñoso.

Conocí a grandes amigos, bailarines como Marcelo Soto, El Tatán, Andrea Nogueira, Valentina Manson y Camila Manson, a quienes recuerdo con mucha nostalgia. También me destaqué haciendo el personaje de “La Mujer Maravilla”. Tengo recortes de diario, programas de esa época en Viña con Sergio Lagos, participaciones en eventos y videoclips. Fue una etapa muy bonita y guardo todo ese material como parte de mis recuerdos.

¿Algún referente en tus inicios?
Mi madre artística fue Paulette Favres. Cuando regresé de Argentina, ella me apadrinó y me llevó a trabajar a Blondie, en las Fiestas Kitsch, donde nació “La Reportera Maravilla”.

Trabajaba para la radio de la Universidad de Chile y me mandaban a cubrir eventos, matinales e incluso el Festival de Viña del Mar. También participé en un video de Ximena Pereira.

Quien me apoyó mucho fue Gustavo Caviedes, que me llevaba a distintos locales donde él trabajaba como chef y yo hacía de anfitriona. También trabajé con una agencia de modelos en la ex Oz, con Sol de Musa, y participé en uno de sus videos. Tengo un montón de experiencias atesoradas en mi corazón.

Fuiste “La Reportera Maravilla” de la radio Universidad de Chile…
El personaje nació en las Fiestas Kitsch, donde yo me caracterizaba como La Mujer Maravilla, repartía dulces y hacía shows. La fiesta empezó a crecer y se masificó, entonces Pato Hado hizo el contacto con la radio de la Universidad de Chile y comenzamos a hacer un programa, la Radio Kitsch.

Poníamos “música para encerar” y empezamos a ir a lanzamientos y eventos, siempre caracterizada como La Mujer Maravilla. Después se dio la oportunidad de hacer notas y entrevistas para la radio, incluso en la calle o en las micros. Llegamos hasta el Festival de Viña del Mar, donde yo, por supuesto, estaba acreditada.

Tuve muchos votos para reina del Festival, mi eslogan era “100% artificial”, me paseaba en victoria por Viña e hicimos muchas locuras. Eso duró unos tres años.

El transformismo actual

¿Sientes que hoy se valora poco el arte del transformismo?
Al masificarse tanto, bajaron los pagos. Por ejemplo, en mi época, las más conocidas y estables ganaban más. Yo tenía contrato y podía ganar alrededor de $70.000 diarios, más eventos extras. Hoy, con ese dinero, pagan a varias transformistas. Recuerdo que en Naxos quisieron bajarme el sueldo para contratar más transformistas y no acepté, hasta ahí llegó mi contrato.

Hoy hay muchas transformistas nuevas, ¿qué te parece?
El transformismo abrió sus puertas y ya no es tabú como antes, cuando era mucho más difícil. Como en todo, hay quienes destacan y otras que están “para relleno”. Yo felicito a todas las que se atreven. Les deseo mierda, mierda, mierda, siempre con respeto por el público y por el arte del transformismo.

¿Algún consejo para las nuevas generaciones?
Que sean leales consigo mismas, que rescaten lo bueno y desechen lo malo. Que demuestren que el talento vale, que eviten los excesos y que lo den todo. Hay que invertir en el personaje, aprender de las compañeras y ser profesionales. Hoy existen muchos espacios donde mostrarse como transformista.

Una vuelta por el lado oscuro…

¿Viviste momentos difíciles en el ambiente?
Sí, consumí durante algunos años. En ese tiempo sobraban las amigas, pero cuando dejé de consumir se alejaron inmediatamente. La noche, el estrés y los excesos están muy presentes en este ambiente, y hay que ser fuerte para no caer.

¿Cómo lograste salir de eso?
Decidí rehabilitarme por mi cuenta y dejar de consumir. Por mi salud física y mental tuve que alejarme del ambiente. Hoy soy entrenador de voleibol y trabajo, debo dar el ejemplo a mis alumnos. Si vuelvo al personaje, será con madurez y sin repetir los errores de antes.

¿Se puede salir solo?
Es difícil, pero se puede. Hoy existen tratamientos ambulatorios y residenciales. La voluntad es fundamental, y el apoyo de la familia o amigos ayuda mucho. Se puede salir solo, pero siempre es mejor con ayuda.

Un poco más de recuerdos…

Lady Máxima tiene un amplio currículum artístico. Participó en “Vida, Radiografía de un Cambio” en TVN (2008), donde se sometió a una intervención estética en la nariz y las orejas. Luego vinieron los Premios Lambda y los Premios Grace (2010), donde conoció a transformistas de distintas regiones y generó nuevos contactos laborales

Después de 12 años alejada de los escenarios, Lady Máxima regresa, más madura, más calmada.

También participó en la película “Secuestro” (2005) junto a Jorge Zabaleta, una época en la que se comenzó a incluir a transformistas en pequeños papeles. “Recuerdo que me pagaron muy bien”, rememora.

Antes de eso, hizo casting para la película “Monos con navaja” (2000), donde interpretó un personaje muy al estilo Almodóvar, vestido de rojo, con barba y tacos aguja, caminando por los adoquines de la calle Nueva York. “Fue muy bonito vivirlo”, recuerda.

¿Tu último trabajo estable como Máxima?
Entre 2008 y 2013 estuve en Blue Bird, un restobar de Providencia, donde fui anfitriona. Después los dueños de Club Caín, en Rancagua, me invitaron a trabajar con ellos. Recuerdo que inauguramos el local junto a La Botota.

Después del incendio de Medieval, Caín tuvo mucho público y ahí también fui anfitriona y animadora por varios años. También estaban Michell Arismendi y La Titi Bernal, hicimos “La Noche de Lady Máxima” y nos fue muy bien. Luego se inauguró Aqua, el público empezó a irse y el dueño decidió cerrar. Después hice algunos eventos y finalmente me retiré.

El regreso de Lady Máxima

Máxima tenía todo listo para regresar como candidata en el concurso Miss Transformista Blue Angels, pero el evento se suspendió. Sin embargo, las redes sociales volvieron a abrirle puertas.

¿Cuéntanos de tu regreso?
Al activar mis redes me reencontré con Fernanda, una gran amiga que siempre soñó con tener un pub y trabajar conmigo. Hoy tiene Bendito Black y ahí será mi retorno.

Decidí que ese sería el lugar para volver a los escenarios y también celebrar mi cumpleaños como Maximiliano, el creador del personaje. Todo será este 13 de marzo en Bendito Black, ubicado en Manuel Montt 808, Providencia, Santiago.

“Quiero mantener mi relación sentimental estable”, señala Máxima (Imagen generada con IA).

Además, y lo más importante para mí, regreso con el apoyo de la escritora y cantante Luciana Brinott, con quien compartiré escenario y ella será parte importante en la animación del karaoke del pub. Será una noche muy especial.

¿Planes a futuro?
Quiero mantener mi relación sentimental estable, compartir escenarios con mi pareja, presentarme a algún nuevo concurso, realizar algún programa, trabajar de día, quiero hacer muchas cosas, pero todo muy tranquila. Esta es una vuelta más madura, más calmada, quizás presentándome un par de veces al mes, recuerda que ahora soy una señora…

Lady Máxima en Instagram @maxima_carter2.0
Luciana Brinott en Instagram @lucianabrinott

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