

Ya partió la nueva versión de Excéntrico, Muestra Internacional de Cine y Placeres Críticos cuya programación y actividades estarán disponibles hasta el día viernes 30 de enero con la proyección de “Blowie”, una slasher sexy y sangrienta que fusiona porno, terror, gore y humor que a su vez es una denuncia sobre la precarización y marginación de lxs trabajadorxs sexuales y las comunidades sexodisidentes.
Conversamos con Nicola Ríos, uno de los fundadores de Excéntrico y director de programación, sobre las novedades que trae la muestra este año, pero también de los prejuicios que por décadas carga el cine para adultos y donde iniciativas como Excéntrico han trabajado para cambiar la mirada hacia lo definido como pornográfico, pero también como las puertas se van cerrando en cuanto a espacios, patrocinios y financiamientos.
¿Qué es Excéntrico y por qué hablar de pornografías y placeres críticos?
Excéntrico es una muestra de cine para adultes, que se desarrolla anualmente en Chile desde el 2019 y única en su categoría en el país. Escogimos el nombre “Excéntrico” para describir lo que programamos: cine sexualmente explícito en los márgenes de los cánones pornográficos dominantes. Si el cine para adultes de mayor accesibilidad y circulación nos presenta ciertos repertorios del sexo y ciertos cuerpos en escena, en la nuestra buscamos dar lugar precisamente a las representaciones más excéntricas: los cuerpos invisibilizados, las narrativas menos populares, los territorios de producción más desconocidos y el sexo visto desde ángulos inéditos o inesperados en el cine.
Existe una comunidad de realizadorxs, productoras y circuitos de exhibición que vienen cambiando el paisaje del porno independiente hace más de 20 años. También vienen tensionando lo que definimos como pornográfico y expandiendo los horizontes de exploración del sexo explícito en el cine. A este tipo de pornografías que disputan la representación canónica de la sexualidad, las formas de producir imágenes del sexo y también de circularlas es lo que llamamos “pornografías críticas”, un término que acuñamos el 2019 para describir parte de este movimiento, que hoy tiene expresiones en Chile y el mundo. ¿Y por qué placeres críticos? Porque si existen pornografías críticas y alternativas que cambian el modo en que mostramos, apreciamos y trabajamos el sexo en el cine, también cambia el impacto que estas imágenes pueden producir en nosotres. En la medida que se expanden y diversifican los imaginarios sexuales en el cine, también se abren nuestras posibilidades para experimentar y concebir el placer. De allí la idea de los placeres críticos.
Durante todas las funciones, en Cine Insomnia, el público podrá dialogar con los realizadores y realizadoras presentes este año. Esto es “una oportunidad única y muy destacable, ya que permite a nuestras audiencias profundizar en las intenciones de cada obra y conocer mejor lo que ocurre tras la producción de pornografías independientes y derribar los prejuicios que existen al respecto”, señala Nicola Ríos.
¿Qué destacarías de la programación de la muestra?
Siempre decimos que el corazón de la muestra es la producción de porno independiente en Chile. La mayoría de esta producción la reunimos en la sección “Nuevo Porno Chileno”. También tenemos un foco a la productora ErótidaFilms y una retrospectiva a Wincy Oyarce, en la que incluimos una versión adaptada y con lengua de señas del largometraje “Tan Inmunda y Tan Feliz”, reestrenada en formato accesible.


Pero Excéntrico, como su nombre lo indica, es una muestra internacional y tenemos más de 15 países presentes en esta edición. Hay una sección completa destinada a ofrecer un panorama de la producción latinoamericana de pornografías críticas con cuatro funciones, un foco completo al cine experimental posporno de Uruguay y una retrospectiva de la productora Four Chambers, un referente de la pornografía independiente a nivel internacional con base en Inglaterra. También destacan los paneles, que son instancias abiertas y gratuitas de discusión en torno a temas cruciales de la producción de pornografías, con exponentes nacionales e internacionales.
¿Cómo explicarías el cruce entre pornografía y lo político, especialmente desde la perspectiva de Excéntrico?
La pornografía es un asunto profundamente político porque en los debates sobre sus representaciones, formas de producción y circulación se invocan diversos asuntos como la libertad de expresión, la censura, las representaciones legítimas de la sexualidad, la protección de audiencias, los efectos que se le atribuyen a la pornografía en relación a la violencia sexual y de género y más recientemente las adicciones asociadas a su consumo. Todos estos asuntos no son nuevos y han caracterizado la agenda de discusión sobre el porno por varias décadas, reuniendo voces del mundo jurídico, médico, psicológico, artístico y también de los feminismos y la disidencia sexual.
Excéntrico tiene un posicionamiento dentro de estos debates. Por una parte, somos muy críticos del modo en que se estigmatiza la pornografía y se establecen generalizaciones sobre “lo que es” y “lo que hace” el porno que invisibiliza la diversidad dentro del ecosistema pornográfico, desconoce sus formas de regulación interna y oculta las voces de quienes están haciendo pornografía con diversos fines y propósitos, desde el trabajo sexual hasta lo artístico, lo experimental, lo pedagógico o incluso lo terapéutico. Lo pornográfico es un lenguaje creativo de la sexualidad en el cine, pero la discusión dominante solo lo concibe como un asunto amenazante o peligroso para la moral pública.
¿Cómo describirías el estado actual de la industria pornográfica y de qué manera esa realidad se refleja o se cuestiona en la muestra?
No toda la pornografía se hace con lógicas de industria. Esto es algo que tenemos que complejizar en la discusión sobre la pornografía ya que es un término que acompaña al debate sobre la pornografía desde los años 70. Un cambio relevante es que el monopolio de productoras y sus miradas sobre la sexualidad se desplazan con el cine digital, las plataformas y el internet, que permiten que performers porno y trabajadores sexuales produzcan su propio contenido o a escalas más pequeñas o independientes de realización.


Esto es un factor crucial para la diversificación de la producción del cine sexualmente explícito y el surgimiento de formas alternativas de crear películas para adultxs con sus diversos sellos, desde el porno feminista, el porno queer, el posporno, entre otros. Es esta diversificación la que permite que muestras como Excéntrico existan, destinadas a exhibir y celebrar esas producciones que están, justamente, en los márgenes de la industria. En la actualidad, las formas de producción de la pornografía independiente tienen formatos de realización comunitaria, fines activistas que se fusionan con fines estrictamente laborales y miradas autorales muy apegadas a las propias historias de vida o las sexualidades que se desean retratar, inspirar o imaginar. El consentimiento juega un papel crucial y ha dado forma al surgimiento de roles en la producción como la coordinación de intimidad, una figura cuya popularización le debe mucho a la producción de porno independiente y que hoy se ha trasladado a disciplinas creativas que no son necesariamente pornográficas. Todo esto caracteriza la totalidad de la programación que exhibimos en Excéntrico.
Existe un prejuicio social persistente en torno a lo porno. Desde la experiencia de la muestra, ¿cómo se puede cambiar esa mirada?
En la discusión social y política sobre pornografía pasa algo curioso: mucha gente tiene opiniones sobre el porno, pero cuando les preguntas qué porno han visto, no son capaces de mencionarte títulos, obras, performers o directoras. Esto muchas veces pasa también con el cine chileno: la gente no está alfabetizada culturalmente con el cine que se produce en Chile, pero suele tener opiniones basadas en lo poco o nada que han visto. También se suele decir que el porno está dominado por hombres, tanto a nivel de su producción como su consumo.
Sin embargo, a veces tenemos ideas sobre ciertos géneros creativos, su creación y sus audiencias que se alimentan más del debate dominante al respecto que sobre una opinión propia basada en nuestra experiencia directa. Por ejemplo, la programación de Excéntrico ha estado históricamente —en sus 7 ediciones ya— dominada por directorxs y asistentes que se definen como mujeres o dentro de la diversidad sexogenérica, algo que derriba directamente ciertos prejuicios que pueden existir sobre nuestra programación o audiencias. Lo que hacemos en Excéntrico es darle una oportunidad a la audiencia adulta para que no solo asista a ver obras que difícilmente encontrará en otros espacios, sino a poder apreciarlas de forma colectiva y, con ello, enriquecer la manera de discutir sobre lo que ven, lo que les gusta y lo que no. Nuestra apuesta es que si queremos desarrollar una crítica en torno a la pornografía, que esta sea “sobre” la pornografía que hemos visto y no sobre los fantasmas que existen en torno a ella.
Censura, pocos espacios y desfinanciamiento
Por otra parte, cada año mostramos cómo la creación cinematográfica que explora lo sexual explícito arriesga la censura en un país que se cree liberado de esta práctica en el ámbito del cine. Aunque Chile tenga una ley de calificación cinematográfica, esta ley solo permite que los contenidos calificados como “pornográficos” se exhiban en “cines especiales” (un eufemismo para los cines porno), espacios que están cerrando o extinguiéndose —solo recordemos el reciente incendio del Cine Nilo y Mayo— y, con ello, las alternativas disponibles para la apreciación del cine que exhibimos en Excéntrico. Luchar por la apreciación y construcción de audiencias adultas en torno a la diversidad creativa dentro de la producción de cine sexualmente explícito es, hoy más que nunca, un asunto de libertad de expresión, de derechos culturales y de derechos sexuales.
Antes de dar inicio a la muestra, Excéntrico sufrió una serie de denuncias y el cierre de su cuenta de Instagram, herramienta fundamental para la difusión de la programación y del proyecto general. “Excéntrico es un espacio que ha logrado sobrevivir durante siete años frente a muchas resistencias e incluso oposición directa. Esto se manifiesta de múltiples formas: desfinanciamiento, censura comunicacional y más recientemente retiro de apoyos y auspicios”, señala Nicola Ríos.
“Sin embargo, lo que vivimos está también atravesado por la precarización del sector cultural y la fragilidad a la que están expuestos los espacios más independientes, como el Cine Insomnia, nuestra casa en el puerto de Valparaíso. Queremos animar a la gente a que asista y nos ayude a difundir y preservar estos eventos y espacios, porque detrás de ellos hay trabajadorxs, comunidades y pensamiento crítico a cuidar y defender, especialmente en los tiempos que se vienen para Chile”, finaliza Ríos.
Excéntrico, séptima Muestra Internacional de Cine y Placeres Críticos se presenta del 23 al 30 de enero en Valparaíso, toda la programación, cartelera y entradas en www.excentricofest.com
Programación para mayores de 18 años.