Oscuras Reflexiones: Las deudas de la esclavitud


Hablemos claro. Un trabajador jamás podrá hacerse rico. El dicho es cierto y muy conocido. Su estatus siempre será el de obrero. Es ley de vida.
Siempre hay gente peor de lo que estamos. Y ninguno está a salvo de vernos en la calle. Es nuestra obligación luchar para no caer mayor denigración.
La realidad es que el trabajo nos proporciona dinero y servicios. Dignifica y ayuda a la existencia del humano, pero también, por contra, para conseguirlo, nos obliga a someternos.
Con los años el trabajo te desgasta y erosiona, te ocasiona enfermedades. El trabajo, hecho con agrado y pasión, se convierte en hobby, pero en cambio, si se hace por necesidad u obligación, se torna en un castigo.
Precisamente, el hecho de carecer de dinero es lo que dispara el endeudamiento.
Tu trabajo no te basta para pagar, necesitas de otros ingresos y acabas echando horas extras… Pero lo triste, es que muchas veces, no te das cuenta que te has convertido en un esclavo. La palabra esclavo no gusta en democracia, pero es la realidad. La esclavitud existe, pero disfrazada en la libertad de los estados.
La realidad es que existe demasiada explotación en el mundo, demasiado abuso y mucho ladrón caradura y fresco. Todo conduce a lo mismo: los pobres son más pobres y los ricos son más ricos.
No es justo aprovecharse de esto, en un planeta en el que todos vinimos para compartirlo y no precisamente para privarlo de él.
El trabajador debe ser consciente de su limitada economía. No debe excederse. Es esencial ser previsor para contener el gasto y ser ingenioso y cauto. Porque las deudas no son cosa buena, desvive a personas y las puede llevar a su propio fin.
Es elemental entender que las deudas son un grave error, que nos dejará sin presente ni futuro. Ellas te habrán robado el bien más preciado: tu vida.
Y lo peor, que cuando te das cuenta, eres mayor y has comprendido que has malgastado todo solo para pagar, olvidándote de tu bien más preciado: tu vida.
Por eso te aconsejo hermano que no desperdicies tu vida. Trabaja para vivir. Nunca vivas para trabajar. Que el trabajo nunca esté por encima de tí. No pierdas tu honor y sé libre.