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Mara, Niki, Fernanda… van al Liceo de Hombres

La semana pasada participé en un conversatorio sobre género realizado en un liceo “para hombres”, el cual cuenta con tres alumnas trans de 16 años promedio. Al término, una profesora se acerca y me pregunta si acaso resultaba lo más adecuado trasladar a las alumnas hacia un establecimiento para mujeres. Antes que nada, concordamos al menos en teoría, los liceos “para hombres” y “para mujeres” deberían acabarse. Por lo mismo, indago el sentido del hipotético traslado. La profesora temía no proceder correctamente al ir reconociendo la identidad de género de las alumnas. Averiguo si ya consultó con ellas y me dice que sí, pero que éstas prefieren permanecer en el actual liceo debido a que, según explicaron, es su espacio, se sienten más seguras y es allí también donde están matriculadxs sus amigxs. Le manifiesto que no se trata de “ser mujer” y a continuación hacer calzar un rol (ni a ellas ni a ninguna otra). Que, como primera cosa, debía tomarse en cuenta el parecer de las chicas y que son los reglamentos del liceo, y de todos los liceos, los que requerirían ser modificados. Y, que las alumnas trans son, antes que nada, mujeres trans, travestis, transgéneros, personas trans. Una de ellas incluso declaraba decididamente que no era hombre ni mujer: que era trans. Además, ninguna manejaba la palabra “travesti” como un agravio. O sea, la realidad.

No basta con la ‘inclusión’ escolar. No basta con una circular de cinco páginas. Se requiere transformar la educación y generar convivencia. ‘Educar exige respeto a los saberes de lxs educandxs’, señala Paulo Freire. Que educar no sea más a costa del sacrificio y los saberes de nuestra comunidad

No logro olvidar esa imagen de Mara en la esquina de la sala, intentando hacerse invisible, tragada por el cuaderno. Por la noche, sueño con el mismo patio de cemento de siempre, donde camino sola, vestida con una cotona café que dice “Nicolás” bordado con hilo rojo sobre el bolsillo del pecho. Conozco bien los recovecos del colegio “para hombres”. Para acabar con el sexismo en la educación, no es a mí a quien tienen que impactar imágenes como las del programa televisivo “¿Qué pasó con mi curso?”, emitido por TVN el domingo pasado. Es en el Ministerio de Educación y en el país entero donde tiene que impactar el paso tortuoso de una chica trans por un colegio “para hombres”: pasar que, quizás tras varias generaciones, va siendo un poco menos dañino.

Sin embargo, no puedo dejar de mencionar una realidad aún más dura y más peligrosa y que no es otra que, antes de impactar e impresionar a la sociedad, las imágenes deben llegar de manera profunda y consciente hasta los primeros responsables de la educación, es decir, a las madres y padres que eligen este tipo de colegios para sus hijxs, colegios que vienen a cumplir expectativas de roles y género. Padres y madres que no se dan cuenta, o que no se quieren dar cuenta, de que envían a sus hijxs a cárceles sexistas, que lxs coartan y van matando día a día. El primer lugar de estigmatización y discriminación es siempre el seno familiar y el yugo parental repleto de expectativas mezquinas y falta de empatía para ver al hijx como una persona libre y pensante.

En estos días ocurrió una serie de eventos: niñ*s trans que requieren vivir el género libremente marcharon junto a sus familias. Niñ*s trans que habiendo sorteado el cuestionamiento del núcleo familiar, se vienen a encontrar con todo el peso de otras instituciones. Es por eso que organizaciones independientes adherimos a La Otra Marcha, por una educación que hable de nosotrxs y cuyos contenidos elaboremos nosotrxs mismxs. Ya está sucediendo con les alumnes trans que comienzan a hacerse visibles: terminan educando mejor que nadie a sus propios establecimientos respecto a sexualidad, género y elles mismes…

No basta con la “inclusión” escolar. No basta con una circular de cinco páginas. Se requiere transformar la educación y generar convivencia. “Educar exige respeto a los saberes de lxs educandxs”, señala Paulo Freire. Que educar no sea más a costa del sacrificio y los saberes de nuestra comunidad.

Fotografía: Lienzo PreU Trans Mara Rita sobre acceso a Casa Central Universidad de Chile, La Otra Marcha, 25 de junio 2016. Mara Rita falleció el martes 19 de abril de 2016. Era escritora y activista trans independiente, profesora de literatura del preuniversitario trans-travesti que hoy lleva su nombre: Preuniversitario Mara Rita, de la Universidad de Chile.

Niki Raveau es historiadora, activista trans, presidenta PETRA Pensamiento Trans, vicepresidenta Fundación TranSítar (Familiares de Niñxs y Jóvenes Trans) y colaborado de revista Clóset.

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