Latinoamérica será diversa o no será
Por Niko Cordone de Arcoíris Peronista y Frente Renovador Ciudad Diversidad para Revista Clóset.
«Soy una negra de mierda, una ordinaria, una orillera, una cuchillera, el mundo me queda grande, el tiempo me queda grande, el respeto me queda enorme, soy negra como el carbón, como el barro, como el pantano, soy negra de alma, de corazón, de pensamiento, de nacimiento y de destino”. Camila Sosa Villada, La novia de Sandro.
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¿Qué pasa con los procesos de organización política del colectivo LGTB+ en nuestra región? Me voy a permitir pensar acá en voz alta, sin tanto rigor histórico. Renuncio al puntillismo científico sólo porque sería imposible en una reflexión de este tipo nadar en aguas tan profundas.
¡Advertencia amigx latinoamericanx! Esto va dirigido a vos que quizás entraste a leer atraído por el título, quizás con temor y desesperación por las noticias que circulan sobre nosotrxs: golpizas, estigma y muerte. Creeme, también hay finales felices para nosotrxs. A eso voy pero quiero que vayamos juntxs.


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Muchas veces nos preguntamos por qué Latinoamérica funciona como patio trasero de EE.UU. ¿Por qué su injerencia es constante también en cuestiones de género y diversidad? Aún con tiempos de menor dominio, la resistencia al mismo, marca agenda en nuestros procesos políticos.
Durante décadas fuimos ciudadanxs de segunda pero en nuestro continente hay una fecha de quiebre para eso: 2010. Ese día Argentina conquistó el Matrimonio Igualitario transformándose en el primer país de la región en hacerlo y abrió un proceso de conquistas en países hermanos. Así se sucedieron los logros igualitarios en Brasil (2013), Uruguay (2013), Colombia (2016), Ecuador (2019), Costa Rica (2020), Chile (2021) y Cuba (2022).
Allá por el 2010 América Latina experimentaba la bonanza de una serie de gobiernos nacionales y populares (Rafael Correa en Ecuador, Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia, Pepe Mujica en Uruguay y Néstor Kirchner y luego Cristina Fernández en Argentina) que, con las particularidades de cada país, impulsaban el beneficio de los sectores populares. Para lxs melancólicxs como yo, queda grabada en nuestra retina esa emblemática foto de los presidentes uniendo sus manos en un “NO AL ALCA”. ¿Lo que digo es ideología? ¿Es partidizar las luchas LGTB+? Puede que lo sea, pero sobre todo hay algo que es: la verdad.


Unx puede contradecir opiniones y puede explicar el origen de algunos acontecimientos políticos con teorías incluso opuestas. Lo que no se puede negar son los hechos. Están ahí, visibles para todxs como la cristalización de las fuerzas invisibles que mueven a los pueblos.
Durante el período mencionado, que ya deberíamos empezar a estudiar con ojos históricos y no románticos, la militancia disidente se dio la mano con la voluntad política. Por primera vez los proyectos que durante años se habían postergado empezaron a tomar forma de leyes y políticas de Estado para las mal llamadas «minorías».
¿Por qué ahí? ¿Por qué en ese momento? Quienes parecen no demostrar demasiada gratitud hacia esos gobiernos insisten en que la militancia era anterior. Sin embargo no hubo logros contundentes hasta ese momento. El combo de «organización militante – gobiernos nacionales y populares – baja injerencia de Estados Unidos» no puede ser leído a la ligera.


Leamos ahora qué pasó en gobiernos de derecha y nuestra comunidad, si es que hoy podemos seguir hablando de una.
Hay un hecho desgraciadamente fundante de la etapa que siguió: el 14 de marzo de 2018 asesinan a Marielle Franco, militante feminista y disidente de Brasil. Fue el despertar de un sueño que esperábamos eterno. La muerte de Franco abrió un ciclo marcado por el retroceso regional en materia de políticas LGTB+ de estado, el ascenso de gobiernos de derecha o de corte fascista y el recrudecimiento de los discursos religiosos en contra de nuestras identidades.
Bolsonaro llega al poder en 2019 en Brasil y comienza a instalar la agenda conservadora en la región promovida también desde sus funcionarios de Estado. El Salvador de Bukele se plegó a esta tendencia con cierre de espacios para políticas de inclusión. El golpe de estado en Bolivia visibilizó de manera abierta lo que el lawfare hacia gobiernos populares había comenzado varios años antes. En el año 2023 el libertario Javier Milei llega al gobierno argentino y recrudece el discurso LGTB+ odiante, llegando a tratarnos de pedófilos en el encuentro económico de Davos. Mientras tanto en Perú, también en 2024, sale un decreto que vuelve a patologizar a las identidades disidentes. El triunfo de la derecha en Chile reafirmó la tendencia.


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Es de vital importancia llamar a las cosas por su nombre: no nos quieren en el armario, nos quieren muertxs. No es una campaña del miedo, es enunciar lo que vemos a diario: el regodeo en los discursos de odio promovido por funcionarios y jefes de estado, aumento de ataques y crímenes LGTB+ odiantes, desfinanciamiento y desaparición de instituciones y políticas para la diversidad. Se suma un detalle no menor: el escarnio digital que promueven las plataformas cuyos CEOs habilitan el odio y las fake news a nuestros espacios.
Si llegaste a leer hasta acá puede ser que te sientas angustiadx. Te invito a que respires un momento, tomes algo de agua y me acompañes un momento más. Quiero invitarte a que juntxs armemos nuestra trinchera de lucha.
Esta nueva etapa de odio y violencia responde a un único detonante: nuestro firme y sólido avance (Butler 2022). Abandonar cerca de la meta sería un sinsentido en nuestra carrera.
Agrupate con otrxs, compartí el pan, intercambiá ideas. Quizás no sepan por dónde ni cómo actuar. Tranquilxs. La propia acción lxs ayudará a encontrar el modo. Quienes empezaron el movimiento LGTB+ organizado en cada uno de nuestros países tampoco sabían cómo hacerlo. Abandoná también la idea de éxito y grandes actos de masas. Nadie empieza llenando estadios. Esa imagen sólo va a frustrarte y hacer que abandones la lucha. Seguí encontrándote con amigxs. Luchá contra la indiferencia y apatía que constantemente van a querer dominarte. Levantá la voz. Si es necesario gritá.


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El orgullo no se trata ni de glitter ni de fiesta. Empezó con miedo, represión y resistencia. En los espacios en los que participo tenemos un lema inspirado en un militante LGTB+ de Argentina llamado Carlos Jáuregui. Siguiendo su lucha nosotrxs decimos:
«En una sociedad que nos educa para el egoísmo, la empatía es revolución».
Latinoamérica es diversa por naturaleza. Somos hijxs de la diversidad. Esa que al principio tomó dolorosa forma de genocidio a nuestras civilizaciones originarias. Nacimos también del mestizaje con las identidades afro. Somos hijxs de los procesos revolucionarios que cortaron el cordón umbilical con potencias extranjeras (¿Realmente pasó?) Muchos de nuestros países se condimentaron también de oleadas inmigrantes que, estando en guerra el viejo continente, empobrecido y dividido, vinieron a alimentarse de nuestros campos y cosechas, y también traer ideas que convulsionaron nuestros procesos políticos.
Seamos esa semilla que aunque empieza su existencia casi de manera insignificante, a fuerza de crecer (muchas veces en las peores circunstancias) rompe el estéril cemento y hace nacer una flor. Es tiempo de abrazar nuestras luchas e ir por ese sueño de nuestras figuras fundantes de una Patria Grande, libre, justa, soberana y diversa.
Sin libertad real, sólo nos queda la persecución.
Sin justicia, nos queda el juicio patriarcal que se mete en nuestras sábanas.
Sin soberanía, sólo nos queda vivir de rodillas.
Sin diversidad no es posible la existencia.
Sin Patria Grande, y a las pruebas me remito, no nos queda nada. Podemos renegar, diferenciarnos en modos, técnicas y estrategias; pero no podemos negar lo que somos.
América Latina, será diversa o no será.


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Fotografías: archivo de Niko Cordone. Las imágenes corresponden a la marcha del orgullo antifascista de Argentina de febrero de 2025. Se calcula que participaron en ella más de 2 millones de personas frente a los dichos del presidente Milei en Davos.