Lo que el fuego no se llevó, recordando el incendio de disco “Divine”

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TINA DE VAL

La historia de Valparaíso está marcada por el fuego. Este 4 de septiembre se cumplen 26 años del incendio de la disco gay Divine, un hecho que estremeció el ambiente local porteño y la sociedad chilena de los años noventa. La justicia dijo que fue un cortocircuito, pero siempre ha rondado el fantasma de un atentado homofóbico.

Conversamos con Tina de Val, transformista viñamarino que vivió en Valparaíso por esos años. Hoy Adolfo Olivo, nombre real de Tina, está radicado en Iquique, pero frecuentó la disco como público y artista. La noche del incendio sería una más para juntarse en Divine a beber y bailar con los amigos. Esa noche las sirenas anunciaron algo que nadie imaginó. Este es el testimonio de Tina de Val, un recuerdo que el fuego no pudo consumir.

La casa era muy antigua, de estilo clásico inglés, muy alta y grandes espacios. Así que te imaginarás que tenía una escala altísima. Al llegar a un descanso había una ventanilla para el cobro de la entrada, luego pasabas una cortina gruesa para entrar al salón principal.

El lugar era amplio ya en su originalidad, el espacio bailable eran el living y el comedor de la amplia casa. Frente a las ventanas, que fueron cubiertas, hicieron el escenario por la comodidad y visual de sus visitantes, frente al escenario estaba el bar.

Tenía dos habitaciones que estaban a los costados del escenario, una era el camarín y la otra la oficina de los dueños. A un costado, al fondo a la izquierda había una escalera igual de alta como la de la entrada que llegaba al tercer piso donde después de un tiempo crearon otro ambiente para que los visitantes pudieran ver desde la altura la pista de baile y el show”.

CHACABUCO 2683

Así se ve hoy el lugar donde funcionaba la disco Divine en Valparaíso.

¿Cómo era el show y el ambiente que se vivía en Divine?

“El show de Divine en sus comienzos no era muy entretenido, puesto que como todo inicio faltaba organización, pero a medida que avanzó el tiempo el elenco mejoró, también sus shows y sus montajes. El público comenzó a comentar entre ellos las distintas puestas en escena y esto hizo que muchos llegasen por curiosidad.

Muchos de los clientes de la época eran fieles a la única disco de la región, Il Piccolo Mondo, así que era difícil no saber quien prefería la una o la otra y obvio siempre habían comentarios tanto en contra como a favor.

A muchos no les gustaba la disco Divine porque estaba sobre una boite, donde yo trabajaba en esos años como cantante, era la Boite Hollywood y temían que los asistentes de la boite los reconocieran saliendo de este otro lugar y que se supiera su condición, cosa que todos o la mayoría ocultaba en esa época. Tu sabes que en esos años no muchos eran tan abiertos de mente para aceptarse y aceptar…

Además la disco Divine estaba muy cerca de la actual PDI y en esos años era muy frecuente la persecución de las prostitutas callejeras, que también trabajaban en la esquina del local y más aún cuando cualquier manifestación homosexual no era permitido en público por ser “una falta a la moral”.

¿Y los transformistas?

“Los transformistas de esos años son pocos y los pocos que fueron del elenco de Divine nacieron en Il Piccolo Mondo. Pero muchos no tuvieron la oportunidad de darse a conocer en este lugar por falta de espacio y ambiente.

La pareja de uno de los dueños, que al comienzo era solo parte de la sociedad, se convirtió en transformista y fue este personaje el que después seleccionaría quien iba o no en un show; eso era lógico, porque siendo ‘la dueña’ del lugar no quería ser opacada por otras mejores o más bellas.

En los eventos de aniversario, y para levantar la asistencia, se invitaba a las transformistas más reconocidas del momento porque sabían que teníamos nuestro público y aportaríamos glamour a la ocasión. Recuerdo, cuando el negocio ya estaba bien establecido y contaba con mucho público, nos honraron nombrando a todas las artistas que en alguna ocasión pasamos por su escenario”.

incendio

Una imagen de la noche del incendio y de la posterior limpieza del lugar del siniestro.

La fría noche del incendio

El fuego comenzó pasadas las tres y media de la mañana en Divine, ubicada en el segundo piso de la casona de calle Chacabuco. Decenas de personas corrieron hacia una salida de emergencia por una escalera angosta y, según crónicas de la época, en su desesperación cayeron al suelo y bloquearon el escape. Algunos saltaron sobre los cuerpos, otros quedaron atrapados. Mientras eso ocurría, se derrumbó el tercer piso; luego, el segundo. Dieciséis personas murieron y otras 29 resultaron heridas.

“Por muchas situaciones de aquella época uno se enteraba de cosas; como por ejemplo, de los frecuentes cortocircuitos que les ocurría por tener ya una infraestructura con mucha iluminación y sonido y que las instalaciones no estaban aptas para estos voltajes. Días antes al incendio había ocurrido algo así y no se hacia lo necesario para invertir en esto y no correr riesgos…

La noche aquella yo llegué de Santiago, había estado en una de nuestras funciones de Los Años Dorados de la Tía Carlina, llegando a Valparaíso me fui al departamento donde vivíamos mi primo; Víctor Hugo, un reconocido y apreciado diseñador de Viña del Mar; y yo.

Esa noche llegaba de visita un amigo del sur, Carlos Alberto. Preparamos una comida y unos tragos para compartir. Mi primo esa noche se acostó temprano porque tenía que estar en su negocio a primera hora y prefirió no salir. Pero Víctor Hugo, que no llegó a la casa esa noche, se fue directo a la disco y le había dicho a mi primo que nos esperaría allá.

Pasadas las horas le comento a nuestro amigo del sur que si quería ir a la disco y me dice ‘bueno vamos’, nos preparamos y bajamos al plan en dirección a la disco, nos fuimos caminando, estaba muy helado esa noche…

Pero cuando ya estábamos llegando a la disco, me encuentro en la puerta de la boite a su dueño y dos garzones, nos pusimos a conversar y fue cuando decidimos regresar al departamento y seguir bebiendo unos tragos ahí. Cuando al rato de una hora, más menos, las sirenas de las bombas comenzaron a anunciar el siniestro, nos llamó mucho la atención porque era demasiada la insistencia, pero seguimos en lo nuestro…

A la mañana del día siguiente, muy temprano mi primo llama avisando que se había incendiado la disco Divine y que no se sabía nada de Víctor Hugo y ahí todos sus amigos y familiares comenzaron la búsqueda, finalmente lo encontraron e identificaron en la morgue”.

PRENSA 01

Portadas anunciando la noticia, inmediatamente se habló de un atentado.

¿Hoy cómo recuerdas ese momento?

Mira es de sentimientos encontrados. Es recordar un punto de encuentros donde me lucí como artista en su momento y donde muchos conocidos por ir a disfrutar un rato perdieron la vida…

Es una tragedia, como muchas que han ocurrido en nuestra historia y más cuando después se van sabiendo detalles escalofriantes y de importantes decisiones de seguridad no tomadas en su momento para evitar tantos errores.

He pasado por ese lugar en varias oportunidades después de esa noche, pero trato de no mirar el lugar con la visión que tenía antes. Los recuerdos de uno son entretenidos dependiendo de cómo los veas, pero en este caso prefiero no pensar en ello.

PLACA RECUERDO

Placa en recuerdo de las víctimas del incendio de la “Discoteca Gay Divine”, ocurrido el 4 de septiembre de 1993. 

Epílogo Divine

Después del incendió, la prensa especuló y se inventaron infinitas historias que pasaron a engrosar el mito urbano, pero la búsqueda de respuestas concretas y de responsables era nula. “Siempre en todo estos acontecimientos el morbo produce inquietudes para lograr vender y hacer de las minorías una forma indecorosa de vivir y que por ese motivo nos ocurren estas cosas”, sentencia Tina de Val, justo 25 años de aquella fatídica noche.

“No era grato ver que avanzaba la noticia y seguían las suposiciones, pero nada en concreto. Y eso hizo que a muchos nos molestara más la situación periodística que no permitía que quienes habían muerto tuvieran un descanso en paz”, agrega.

PRENSA 02

Portadas anunciando la noticia, también se habló de una falla eléctrica.

El informe inicial de bomberos señaló como origen del incendio un cortocircuito, pero siempre se habló de un atentado homofóbico. La investigación quedó en manos del juez Jorge Gándara, quien la cerró en marzo de 1994 avalando la tesis de un desperfecto eléctrico. El Movilh en el año 2002, con nuevos antecedentes logró que la causa se reabriera en 2003 con otra jueza a cargo. El caso Divine fue visto por cuatro jueces distintos. Finalmente, se oficializó un veredicto 17 años después, en abril de 2010: se trató de una falla eléctrica derivada de una mala mantención. No hubo culpables; cualquier delito ya estaba prescrito.

“En esos años nadie se atrevía a decir ‘soy homosexual’ y a todos de quien se sospechaba, se les acusaba de estar esa noche en la disco, como a Juan Antonio Labra entre muchos otros… Hoy prefiero no pensar en ello, realmente me duele mucho lo vivido”, finaliza su relato Adolfo, quien da vida a Tina de Val.

Frente al número 2683 de calle Chacabuco, donde estaba Divine, existe una placa que recuerda a las víctimas con una frase del escritor Pablo Simonetti: “El fuego encendió nuestro espíritu”.

Agradecimientos a:
Adolfo Oliva “Tina de Val”, desde Viña del Mar, al momento de la entrevista.
Rodrigo Palacios desde Iquique.
Imágenes: Archivo Revista Clóset y Google Maps.
En la portada, Tina de Val, Santiago 2017.
Nota reeditada en septiembre de 2019 – Publicada originalmente el 3 de septiembre de 2018.

Sobre el autor

Revista Clóset

Entrevistas, actualidad, cultura, farándula, tendencias. El objetivo de revista Clóset es generar opiniones y discusiones constructivas en torno a temas LGBTI.

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