“Quiero seguir escuchando los aplausos de la gente”, Diana Groissman, la Madonna chilena

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DIANA GROISSMAN

Con más de 20 años en los escenarios, hoy su salud le ha pasado una mala jugada y ha hecho un receso. Volverá, porque Diana Groissman, la Madonna Chilena, hay para rato. En esta entrevista nos habla de su vida, del amor y los amigos, de cómo fue enfrentar el cáncer y de lo primero que hará cuando supere este gris momento.

Desde muy pequeño Pablo demostró talento artístico, destacando en su días de colegio hasta que, muchos años después, llegó a la discotheque Fausto y encantado con el lugar se quedó ahí; partió como bailarín, luego incursionó en el humor y el drag, pero sentía que algo le faltaba. Pablo “quería verse más mujer” y experimentó en el transformismo. Así parte la historia de Diana Groissman.

Pablo crea el nombre de su personaje inspirado en la Mujer Maravilla, la diosa romana del amor y la Princesa de Gales; todas Dianas. Groissman, por su parte, lo toma prestado del apellido de su patrón de origen judío. Anécdota: su jefe se enteró por una publicación en revista Paula, que había un hombre que se vestía de Madonna y tenía su mismo apellido, la noticia llegó hasta Israel.

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Diana Groissman, la Madonna Chilena. “Mucha gente me decía que era muy parecido a ella.” Fotografías gentileza de Diana Groissman.

¿Cómo llegó Madonna a tu vida?
Soy ochentero a morir, siempre me gustó esa mujer. Siento que tenemos muchas cosas en común. En 1998 se lanzó el álbum Ray of Light en el Fausto (en ese entonces Paula Berry era la Madonna chilena) y como transformista de la disco me tocó hacer un show de Madonna, recuerdo que fue el tema Erotica, me veía paupérrima, aún no tenía el concepto de Madonna…

Pero con el tema Nothig really mother Pablo siguió haciendo a Madonna, ahora imitando a la perfección su look. Ese mismo año ganó un concurso que buscaba a la Madonna chilena, obvio que Pablo lo ganó; desde ese momento se supo masivamente de la existencia de la Madonna chilena. “Mucha gente me decía que era muy parecido a ella. Empecé profundamente a imitar a Madonna y no paré hasta ahora, todo el mundo me conoce como la Madonna Chilena, ya son más de 20 años”, recuerda.

Diana Groissman ha hecho todos los looks de Madonna. Recuerda que cuando vino Madonna a Chile, hizo todos sus conciertos. Se emociona mucho cuando la gente llora al ver su show. “Mucha gente quedaba tan perpleja al verme, ellos sentían que estaban viendo a su ídolo. Eso me sirvió para ir cada día perfeccionando más en mi show”, recuerda.

Pablo, quiso ser actor, “pero no se pudo”, pero al descubrir las discos gay, descubrió también un lugar donde podría desarrollar todos sus sueños y capacidades. Pero Groissman no solo hace a Madonna, “yo soy un transformista y el transformista tiene que transformarse en muchos personajes, he hecho muchos otros, me gusta cambiar, soy como el camaleón”.

La juventud de Diana Groissman

Pablo nació en la ciudad de Tomé en 1970, pero al año de vida se instaló, junto a su familia, en Santiago. Recuerda una infancia tímida, víctima de lo que hoy se llama bullying, donde claramente los epítetos eran otros, “ni siquiera se usaba la palabra gay”, recuerda. A Pablo le encantaba estar con chicos y mientras crecía, empezaba a descubrir un mundo fascinante.

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Diana Groissman y su madre artística, Maureen Junott; y su hermana de escena, Paula Berry. Fotografías gentileza de Paula Berry.

¿Cómo fue tu juventud?
Siempre me sentí muy especial y destaqué por ser el primero, tenía dotes artísticas, pero era el gay del curso. A pesar de eso, sufrí bullying, que tampoco se hablaba de ese concepto, no lo pasé bien en mi juventud, el entorno de mi casa y mi barrio no fue muy grato. Estuve dos veces a punto de suicidarme, me sentía como un pajarito en jaula ajena… Yo vivía solo con mi madre y tenía un padrastro, al que jamás acepté, a ellos todo les parecía mal. Mi mundo era mi pieza.

A pesar de los complejos días de estudiante, Pablo siempre fue el centro de la fiesta, destacando en baile y teatro. En el liceo le empezaron a llamar la atención los hombres, primero sus compañeros porque eran “bonitos”, luego se dio cuenta que le gustaban más allá de una cara hermosa. Pablo guardó su homosexualidad. Aún no era tiempo para salir del clóset.

Hoy, Pablo recuerda lo difícil que era ser gay en esos tiempos, “te podían hacer la vida imposible. No como ahora, abres una puerta y salen 20 gays”, recuerda con humor. Terminado del liceo, Pablo decidió que era tiempo de “ser fuerte” y decidió ser feliz y que la gente tenía que aceptarlo tal cual era “y el que no, que se aleje, se acabó esta cuestión, yo seré feliz”, fue su proclama.

A los 25 años encontró un mundo maravilloso: las discos gays donde habitaban otros gays libres y felices, “antes yo solo estaba en casa y no tenía idea que existía este mundo, quedé fascinado y no me sentí más solo en mi jaulita, ya no me sentí solo en este mundo”, recuerda emocionado Pablo.

¿Cuál fue el primer lugar gay que conociste?
Fausto fue la primera disco que conocí. Yo llegué en octubre de 1996 como cliente y estuve toda la noche sentado mirando. Encontré todo fascinante, miraba a al gente de la mano y besándose, realmente estaba encantado con ese mundo. Ahí me quedé.

Pablo reconoce que los tiempos han cambiado y que ahora todo es diferente. “Es mucho más fácil el camino para muchos gays”, dice con nostalgia. Reconoce que es muy bueno que sea así, “pero al vivir todo lo que nosotros pasamos se valora mucho más”, enfatiza el doble de Madonna.

¿Recuerdas algunos de los momentos más felices de Diana Groissman?
La primera vez que me reconocieron como el Mejor Transformista en los Premios Grace (2002), fue el mejor regalo que me han entregado, porque en mi carrera fue todo rápido, mi fama fue rápida. Ese momento fue muy feliz para mí. Todos los fin de semana eran felices para mí, con tal que una persona me aplaudiera, yo estaba satisfecho.

Y como Pablo ¿Recuerdas algún momento de máxima felicidad?
Cuando conocí realmente el amor, en este mundo uno conoce tanta gente y se crea tanta expectativa, pero tuve la oportunidad de enamorarme y que se hayan enamoren de mi, fue la experiencia más bella de mi vida hasta el momento y siempre lo recordaré.

¿Pero los hombres se enamoraban de Pablo o de Diana…?
Al principio se enamoraban de Diana, pero yo siempre les decía que Diana solo era la magia, era lo que jamás iban a encontrar en tu casa, que tenían que enamorarse de la persona que le daba vida a Diana. Así mi pareja conoció a Diana primero, en una disertación en el colegio, luego él me buscó, me conoció y se enamoró de Pablo y dejó a un lado a Madonna.

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Premios Francis Françoise 2017. En la imagen, Paulette Favres, Arantxa Millinsen, ganadora del premio al transformista del año, y Diana Groissman. Fotografía Revista Clóset.

Los grises días de Diana Groissman

En este punto de la entrevista es imposible no afectar al entrevistado y afectarse uno mismo, entrar en el tema es emocionante para ambas partes, pero Pablo decide hablar, pensando en crear conciencia frente a las señales que el cuerpo envía cuando empiezan las “fallas”.

“Quiero que la gente tome conciencia, que le haga caso a su cuerpo cuando estás sintiendo cosas que no son ‘típicas’, es mejor verse y no dejar pasar los días y recurrir solo a la aspirina”, explica.

Y eso es lo que vivió Pablo, cuando empezó con problemas estomacales. “Siendo muy bueno para comer, empecé a comer poco, primero la mitad y luego la mitad de la mitad, todo me caía mal y a la hora devolvía todo. Entonces empecé a adelgazar demasiado y fue ahí cuando, asustado, decidí ir al médico”, confiesa.

“Le exigí al doctor hacerme una endoscopia y una biopsia, yo sabía que esto no era normal. También tenía antecedentes de cáncer en mi familia, mi madre y un tío ya habían muerto de cáncer, entonces a lo mejor es inevitable. Todo se dio súper rápido, después de unos 15 días, ya estaban los resultados y yo estaba preparado para cualquier noticia; fue entonces cuando me diagnosticaron cáncer gástrico, y a pesar de todo, fue una noticia que realmente no quería escuchar, jamás pensé que me pasaría…”.

“En el Fausto ya había empezado a tener problemas, no podía comer lo suficiente, vomitaba antes y después de show, bajé hasta 48 kilos. En tanto, el médico me confirmó los resultados, entonces salí del hospital y me senté con mi familia y me puse a llorar, me pasé todas las películas posibles. Antiguamente cáncer era sinónimo de comprarse el cajón, ahora tenemos posibilidades, cambié todo mi sistema, ‘me dije que si yo traje esto, yo lo tengo que sacar’ y empecé con cosas naturales y cambié mi sistema de alimentación y a esperar que me dijeran que era lo que tenía que hacer. Con el tratamiento de quimio empecé a cambiar el chip, a ser positivo y alegre. No me iba a quedar tirado en una cama”.

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Ser reconocida con un Premio Grace como el Mejor Transformista (2002) ha sido uno de los momentos más felices en la carrera de Diana Groissman. Fotografía Revista Clóset.

Luego mis amigos se enteraron, se sorprendían que teniendo cáncer yo andaba como si nada, pero yo había cambiado mi chip. Cuando me dieron hora para la quimio, internado en el hospital, me senté en la camilla, me puse a llorar y me dije “mother fuckup, tengo cáncer”, fue tan terrible, me cuestioné todo, me hice tantas preguntas, ¿qué hago?, ¿me voy?, ¿me quedo? o ¿mando todo a la cresta?. El médico me ve muy mal y me explica los efectos de la quimio, ese día fue terrible, ese día aterricé, aterricé…

Tuve la suerte que no me pasó nada con la quimio, tengo síntomas, como mareos, náuseas, y el dolor del cuerpo. Tuve que tomar una decisión me que costó mucho y fue dejar la disco, conversé con Marcos y avisé que me tomaría unos meses, después seguí trabajando, pero ya no era constante, necesitaba hacer reposos obligatorios, tampoco quería complicar a la disco. Vi por mí, necesitaba estar tranquilo y si Dios quiere, volveré con todas las pilas puestas, son seis meses de quimio. Soy súper guerrero, lo daré todo por mi parte; yo quiero seguir escuchando los aplausos de la gente.

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“Lo primero que haré es irme un día completo a la playa, me gusta la playa y me gusta la luz”, dice Diana sobre sus planes una vez terminado este proceso. Fotografía Revista Clóset.

Y los amigos…
He encontrado gente maravillosa en este camino, me he sentido muy querido. De las personas a las que le tengo mucho cariño, uno esperaba que estuviesen contigo, pero lamentablemente no… pero no soy rencoroso y me digo que si ellos no pueden, será por algún motivo u otro. Yo sigo con mi vida…

Terminando este proceso, Fausto te espera con las puertas abiertas…
Obvio que sí, pero lo primero que haré, es irme un día completo a la playa, me gusta la playa y me gusta la luz, ver el cielo, porque todo lo que viene, viene del cielo. Espérenme, Diana regresará!

Y con tema volverás ¿Lo has pensado?
No será una canción de Madonna, pero será un tema para llenar el corazón de alegría, de gratitud por haber ganado una batalla y haber llegado al final, no será una canción estúpida, vacía, será algo más espiritual que contenga un lindo mensaje…

Fotografías:
Diana Groissman, Paula Berry y archivo revista Clóset.

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Revista Clóset

Entrevistas, actualidad, cultura, farándula, tendencias. El objetivo de revista Clóset es generar opiniones y discusiones constructivas en torno a temas LGBTI.

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