“Las mujeres trans también somos víctimas del machismo y el patriarcado”. Entrevista a Kary Chamorro, activista trans

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TRANS TALCA

Kary Chamorro, 35 años, es vocera de la organización Transgéneras por el Cambio, una de las primeras organizaciones trans – travestis del país, ubicada en la ciudad de Talca. Activista trans, realiza talleres sobre VIH/SIDA y derechos de la población trans. Es la primera funcionaria pública trans que el Gobierno contrata a nivel nacional, desempeñándose en la Seremi de Gobierno de la Región del Maule. Conversamos con Kary sobre su activismo, durante el encuentro de co partes de Fondo Alquimia (que apoya y financia organizaciones locales feministas, de mujeres y trans), realizado en Santiago.

¿Cuándo se creó la organización Transgéneras por el Cambio y a raíz de qué necesidad?
Transgéneras por el Cambio se creó jurídicamente el 8 de enero del año 2002. En esa fecha se consigue la personalidad jurídica, aunque ya nos veníamos reuniendo desde el año 97, 98, debido a la vulneración y violencia que vivíamos por parte de las policías en Talca.

¿Había nexos con otras organizaciones trans?
TravesChile, Silvia Parada en ese tiempo, llega a Talca a empoderar a la fundadora de Transgéneras, que es Tatiana Sepúlveda, y de ahí nace la red y la organización.

¿Qué labores realiza Transgéneras por el Cambio?
Nuestro trabajo es educar en temáticas trans y promover los derechos humanos de las personas trans. Participamos de diversas mesas de gobierno en temáticas de sexualidad como las relacionadas con instancias de prevención y tratamiento.

¿Cómo te movilizas en el territorio y qué acciones ejecutas?
Constantemente me están convocando a relatar mi experiencia y dar cuenta de cómo las oportunidades nos pueden sacar de actividades peligrosas, por estar en la calle y correr riesgo de muerte incluso, tanto como por las enfermedades de trasmisión sexual. Esto también se replica al interior de la organización en la que se trata de acercar a las chicas a ejercer su derecho básico tanto en salud, educación, vivienda y trabajo. Otra labor importante es la que se realiza con las autoridades competentes, con cada departamento, sensibilizando sobre la temática pero además incidiendo en las posibilidades de inserción laboral de las trans al servicio público. En salud pública, por ejemplo, estamos educando en la circular 21, que es totalmente desconocida.

¿Les interesa ir más allá de la circular?
Queremos salud integral, que se nos atienda en todas las problemáticas que podamos tener, pero para ello se requiere en el Hospital de Talca, profesionales, especialistas que conozcan el tema trans, esto es una deuda con el mundo trans. También es muy importante que en los consultorios y hospitales se nos llame por nuestro nombre social, eso requiere educación y funcionarios que nos respeten.

Constantemente me están convocando a relatar mi experiencia y dar cuenta de cómo las oportunidades nos pueden sacar de actividades peligrosas, por estar en la calle y correr riesgo de muerte incluso, tanto como por las enfermedades de trasmisión sexual.

Eres la primera funcionaria pública trans que el gobierno contrata directamente a nivel nacional.
Yo entré como auxiliar al servicio público, lo que me ha abierto puertas para desempeñarme y desenvolverme en mi activismo. La calidad de vida de una trans cambia considerablemente cuando tiene un sueldo y seguridad de que puede proyectarse económicamente, tanto en lo material como en lo emocional para nosotras y nuestras familias, que ven con dolor cómo debemos trabajar en la calle con todo lo que ello significa. De a poco se me han abierto los espacios como vocera trans y a la vez como funcionaria pública, para poder sensibilizar y educar en temas de diversidad. Se me ha dado la oportunidad de hablar directamente en ese espacio, como voz trans, haciendo charlas e incidencia en los servicios públicos.

Pasando a otro tema, me contabas que varias trans viven como vecinas en una villa talquina.
Luego de perseguir ese sueño durante mucho tiempo, 12 compañeras logramos obtener vivienda en la Villa Parque 4 en Talca, lo que permite tener un lugar donde llegar y seguir luchando por más.

¿Se organizaron para obtener juntas las viviendas?
Así es. Tatiana, la fundadora, ya había hecho un camino años atrás, cuando fuimos discriminadas por una ONG de Talca, porque la gente empezó a decir que íbamos a armar un barrio rojo cuando vieron llegar a las compañeras a las reuniones. Nosotras nos desmotivamos al ver esa reacción de la gente, esa discriminación, y como que dejamos de lado el tema, abandonamos el sueño de tener casa propia.

¿Qué año ocurrió esto?
El año 2007, más o menos. Pero, luego del terremoto fue como un plus para obtener las casas, porque nosotras vivíamos en un barrio rojo, donde las construcciones eran de adobe, y se cayó todo el 27 de febrero del 2010 (las Transgéneras por el Cambio vieron destruida la vivienda que compartían, tras el terremoto 8.8 escala Richter en la zona centro sur del país. Luego, en 2011, desconocidos incendiaron las mediaguas instaladas en el terreno tras el terremoto. Igualmente, se perdieron los enseres y donaciones en alimentos que la organización había conseguido para las socias más necesitadas).

¿Cómo se llamaba el barrio rojo de Talca?
10 Oriente. Muy conocido, el último barrio rojo de Chile.

¿Por qué el último?
Porque estaba establecido como barrio rojo, todavía quedaban casas de ambiente, en Talca estaba reconocido como barrio rojo, porque allí solamente vivían personas que se dedicaban al tema de venta de alcoholes, cabaret…

Todo un barrio involucrado…
Exactamente. Antes del terremoto eso sí, después murió todo. Pusieron compraventas de autos, repuestos… Desde antes de la dictadura que estaban esas casas de ambiente. Ahí existía “La Jaula de las Locas”, por ejemplo. Yo conocí mucho a la dueña, la Maribel, quien falleció…

¿Qué ocurrió a continuación con el tema de la vivienda? ¿Se reorganizaron?
Después del terremoto, Soraya Sánchez, presidenta de Transgéneras por el Cambio, hizo una gestión con Fundación CRATE, donde nos acogieron –una fundación católica -, gracias a la persona que lideraba el tema de la inscripción a las casas, quien realizó gestiones que dieron su fruto. Con esa funcionaria aún tenemos nexo.

A falta de mejores políticas públicas… ¿Cómo postularon esa segunda vez?
Postulamos como pareja, yo postulé con una amiga trans, porque ahí se nos vio como familia: como no está reconocido nuestro nombre social, se nos ve como “hombres solteros”. Otras chicas lo hicieron con la mamá o la abuela, o se conseguían por ahí a un chico que prestara el documento para postular. Postulamos doce y las doce sacamos casa. Yo tengo mi casa hace tres años.

¿Estás contenta?
Sí, feliz.

¿Se hace comunidad entre vecinas trans?
Yo colindo con una, y al frente viven dos más, porque se daba la opción de elegirse como vecinas. Así que, obviamente, para no tener el prejuicio de que la gente hablara cosas, nosotras nos elegimos como amigas, porque nos conocemos desde hace años, de cuando yo ejercía el trabajo sexual. Nos cuidamos entre nosotras, si una sale le avisa a la otra, cosas así.

Un feminismo en la práctica.
Nos cuidamos, nos protegemos, eso de ser familia no se pierde nunca. A pesar de que de repente podemos tener algún roce, o falta de consenso en alguna opinión, el tema de aperrar entre compañeras, eso no muere nunca. Yo creo que nunca va a morir.

¿Cómo es el trato con los vecinos?
Nos respetan mucho, nadie nos trata de maricón o cosas así, ni los niños chicos tampoco, ellos están súper sensibilizados, obviamente si los papás están sensibilizados pueden transmitirle esto a los niños, entonces yo no siento que voy a entrar a la villa con miedo, camino feliz y libre por el barrio, nadie me dice nada, las vecinas se me acercan, conversan con nosotras, los vecinos también, saludan… Y están atentos a mi casa, porque saben que con el tema del activismo yo viajo mucho y no paso tanto en la casa.

¿Han hecho talleres o jornadas con vecinos?
Estamos en deuda con eso, porque me acerqué a la presidenta de la junta de vecinos de la villa para hacer talleres sobre violencia de género, que obviamente las mujeres tienen miedo a denunciar, y sería muy importante para mí como mujer trans que eso se visibilizara, para que los agresores estuviesen al tanto de que nosotras estamos trabajando, de que existen redes para que las mujeres se sientan tranquilas y en confianza para tratar los problemas.

¿Cuándo hablas de mujeres te refieres a todo tipo de mujeres?
A todo tipo de mujeres. En mi casa, algunas vecinas pasan a buscar preservativos. Ellas saben que nosotras hacemos charlas de prevención de VIH/SIDA y enfermedades de transmisión sexual, entonces yo llevo siempre preservativos y la que sabe va a buscar a mi casa. Aprovecho esos instantes para hacer consejería.

¿Qué diferencia ves en las posibilidades de un espacio regional respecto las de la capital?
Yo creo que pasa bastante por el hecho de que todas las autoridades están en Santiago. No hay mucha llegada con los políticos. Solo una vez al mes baja la autoridad a región, senadores y diputados, entonces ahí es donde a nosotras nos hace falta hacer la incidencia política, estar ahí cuando estas personas llegan a la región.

¿Qué proyecto postuló Transgéneras por el Cambio a través de Fondo Alquimia?
Haremos charlas educativas en Talca, sobre violencia hacia las mujeres, sobre todo hacia mujeres trans. Las mujeres trans también somos víctimas del machismo y el patriarcado. Formando a la vez a las compañeras como capacitadoras, fortaleciéndolas para ir venciendo la violencia tanto en el ámbito social como en el institucional. Para que ellas aprendan a percibir estas violencias y no callen más las vulneraciones.

Sobre el autor

Niki Raveau

Activista trans e investigadora

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