Matrimonio Igualitario: ¿Real interés o estrategia?

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Al interior del movimiento LGBTIQ se han escuchado voces como la del concejal por Providencia Jaime Parada que en lugar de apoyar la tramitación del Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) abogan por legislar por el Matrimonio Igualitario, lo que parece recoger aquel principio de “a iguales deberes, Iguales derechos” y la consigna “los mismos derechos con los mismos nombres”. En este contexto la presentación de un proyecto de ley que permita a todos los ciudadanos, independiente de su orientación sexual, acceder a la institución matrimonial abre el debate. Es de esperar que este proyecto se concrete en una ley y que no sirva solamente para acelerar la ya extensa tramitación en el Congreso del Proyecto de Ley que crea el AVP.

Desde la Fundación Daniel Zamudio nos parece prioritaria la reforma del derecho de familia, algo de lo que este proyecto no se hace cargo, lo que es especialmente preocupante considerando que de realizarse estas modificaciones nada asegura el bienestar de los hijos de las familias homo o lesbo parentales

La iniciativa fue presentada el sábado 6 de diciembre del presente, por los parlamentarios de gobierno Gabriel Silber (DC) y Daniel Farcas (PPD), acto que contó con la presencia de representantes del Movilh y la Fundación Iguales, no obstante es un tema que despierta interés en muchas otras organizaciones de la diversidad sexual y más aún debiese interesar a todos los que creen que la igualdad de derechos, que proclama nuestra Constitución, debe convertirse en algo más que en una declaración de principios y expresarse en nuestra cotidianidad. Desde la Fundación Daniel Zamudio nos parece prioritaria la reforma del derecho de familia, algo de lo que este proyecto no se hace cargo, lo que es especialmente preocupante considerando que de realizarse estas modificaciones nada asegura el bienestar de los hijos de las familias homo o lesbo parentales que hayan contraído matrimonio civil, especialmente preocupante porque no hay que olvidar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su sentencia contra el Estado de Chile por el caso de la jueza Karen Atala, le insta a erradicar todo trato discriminatorio por orientación sexual e identidad de género. En el mismo sentido no se concibe ampliar el acceso al matrimonio si no se protege a las familias que el contrato matrimonial pasa a “legalizar”, porque estaríamos cayendo en una clara contradicción. En definitiva no se puede predicar contra la discriminación y legislar en ese sentido cuando se sabe que en el fondo no se está resolviendo el problema.

¿Por qué el proyecto presentado no resuelve el problema? Porque se resume en la modificación de la ley de matrimonio civil, cambiando los términos “un hombre y una mujer”, “marido y mujer” así como “procrear” por los de “dos personas”, “cónyuges” y “criar hijos”, cuando lo que se necesita es una reforma del Derecho de Familia en su conjunto. Este proyecto además ingresaría al Congreso sin el respaldo del Gobierno de Michelle Bachelet que ha sostenido que su prioridad es aprobar el Acuerdo de Vida en Pareja antes de que culmine este año legislativo, es decir, antes del 31 de enero de 2015, lo que a muchos activistas de la diversidad sexual les parece casi imposible teniendo en cuenta lo que han sido históricamente los tiempos del Congreso, baste recordar que el proyecto ya lleva 4 años de tramitación y que en este momento se encuentra recién en la Comisión de Constitución de la Cámara Baja en su segundo trámite. Sabemos lo que pasa con los proyectos de ley cuando estos ingresan a tramitación sin la urgencia indicada y sabido es que las urgencias parlamentarias las maneja el Poder Ejecutivo.

Si la intención de fondo es resolver el tema de la discriminación que mantiene a las parejas del mismo sexo y sus hijos en una situación de ciudadanos de segunda categoría, es necesario que se incorpore a la discusión de este proyecto de Matrimonio Igualitario o de cualquiera otro que se presente el tema de la filiación. Como sociedad en su conjunto nos merecemos una actualización del Derecho de Familia, el que en lugar de hacerse cargo de la realidad de las familias chilenas, sigue enquistado en un familia idealizada cada día menos habitual.

Artículo de Pablo Salvador Sepúlveda
Publicado el 7 de diciembre de 2014 en www.elquintopoder.cl
Fotografía: Archivo Revista Clóset

Pablo Salvador Sepúlveda @pablosalvador10
Licenciado en Historia de la Universidad de Chile

Magister en Comunicación Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, España.
Asesor Comunicacional de Fundación Daniel Zamudio
Ex Mister Gay Chile e International Mr. Gay

Sobre el autor

Revista Clóset

Entrevistas, actualidad, cultura, farándula, tendencias. El objetivo de revista Clóset es generar opiniones y discusiones constructivas en torno a temas LGBTI.

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